Este libro ofrece al lector en lengua española el primer comentario integral a los célebres Tres discursos para ocasiones supuestas de Søren Kierkegaard.
Ángel Enrique Garrido Maturano no articula esta tarea por los senderos previsibles: no elabora un estudio filológico, asentado sobre las bases de la vieja crítica textual, que sea rico en detalle positivos sobre fuentes, influencias, varian- tes, etc.; pero tampoco nos ofrece –a contracorriente de ciertas lecturas de los textos del filósofo danés– un relato edificante, confesionalmente concernido, sobre una cierta modulación del cristianismo por la que se abogaría.
La intención del autor es, por el contrario, ente- ramente filosófica: su lectura indaga, de modo fenomenológico y no confesional, en las tres situaciones decisivas de la existencia con las que se confronta –y nos confronta– el pensamiento de Kierkegaard: el tener que reconocerse a sí mismo tal cual uno es, expresado en la confesión, el amor al otro tal cual ese otro es, expresado en el matrimonio, y la muerte inexorable.
Este libro reúne una pluralidad de voces –tanto israelíes como palestinas y de otras nacionalidades– que analizan de modo crítico el pasado, el presente y el futuro del proceso de paz. Concebido sin apriorismos de parte, su única premisa es que el diálogo y la palabra son los únicos medios verdaderamente fructíferos para resolver este terrible conflicto.
La obra está estructurada en dos secciones. La primera está dedicada a los antecedentes históricos, en especial a partir de los Acuerdos de Oslo, de la sobrecogedora situación actual. La segunda recoge diferentes propuestas para avanzar en el proceso de paz, a día de hoy quebrado, así como sus variados matices y límites.
Este volumen surge en el medio universitario, alcanzado también por un clima de polarización que se ha vuelto transversal y omnipresente. Sin embargo, tiene la confesa aspiración de que la universidad pueda convertirse en un espacio propicio para el diálogo riguroso, en el que distintas perspectivas puedan confrontarse y debatirse bajo el mismo techo, siempre desde el supuesto de la tolerancia y el respeto recíprocos.
Lo que hoy se conoce como mundo clásico, y que pervive entre nosotros a través de la historia de su recepción, es en realidad el precipitado de dos tradiciones, de dos culturas, en un sentido muy amplio de ambos términos que engloba aspectos tanto intelectuales como institucionales y materiales. El lema horaciano Graecia capta ferum victorem cepit intulit agresti Latio [La Grecia conquistada conquistó al feroz conquistador y trajo las artes al rústico Lacio] recoge solo de modo parcial esta idea: la Grecia conquistada enseñó a Roma sus artes, es cierto, pero fue Roma la que proyectó a Grecia por todo el imperio y hacia la posteridad, y la que hizo suyo el legado heleno para convertirlo en factor de su propia hegemonía imperial e identidad. Este libro se hace cargo de este enriquecedor hibridismo cultural. Especialistas de primer nivel analizan múltiples contextos, desde la política a la economía, desde la cultura a diferentes ámbitos de la sociedad, en los que cobró cuerpo el helenismo bajo hegemonía romana. La obra muestra que los frutos del hibridismo grecorromano trascendieron el mundo mediterráneo y presta particular atención a su decurso entre los siglos ii a.C. y ii d.C.