La historia del Homo sapiens suele contarse como una historia de tecnología o economía. Pero hay un motor más fundamental: la alimentación. Cómo cazábamos y recolectábamos explica nuestra aparición como nueva especie y nuestra tecnología más primitiva; nuestros primeros sistemas alimentarios, del fuego a la agricultura, explican dónde nos asentamos y cómo se expandieron las civilizaciones. La búsqueda de alimentos para poblaciones cada vez más numerosas impulsó la exploración, el colonialismo, la esclavitud e incluso el capitalismo.
Hace un siglo, la alimentación se industrializó. Desde entonces, los nuevos estilos de agricultura y producción de alimentos han escrito un nuevo capítulo de la historia de la humanidad, que está impulsando tanto el cambio climático como las crisis sanitarias mundiales.
En este libro apasionante y polifacético, relata su viaje en velero por las rutas mediterráneas de los pueblos que fundaron Occidente, desembarcando en los puertos de las tierras e islas que fueron protagonistas del mundo antiguo. El itinerario va de Italia a Grecia, pasando por Estambul, las islas del Egeo y la costa turca, para regresar a casa por Creta, Malta, Sicilia, Cerdeña y las Baleares.
Arte, historia y mito, pero también poesía y música, y una plétora de magníficos personajes se entrelazan en este libro para ofrecer, no sólo una guía apasionante para futuros viajes, sino sobre todo una inmersión total en la naturaleza. Estamos, pues, ante un compendio energizante dirigido a un alma que quiere encontrarse a sí misma tras las mistificaciones de nuestra sociedad contemporánea.
«En esta obra quiero establecer el enlace del transhumanismo con la tradición humanística de nuestra civilización, que resuena una y otra vez en él (...) El humanismo ya no puede ser el que era, agazapado en el placentero regazo de la superioridad de las humanidades y presumiendo de su pasado glorioso. Un imparable futuro se cierne sobre nosotros. ¿Pero no hay nada que hacer para detenerlo? O renovamos las bases y los temas del humanismo, ofreciendo nuevos criterios de pensamiento y de acción de los desafíos tecnológicos, o nos arriesgamos a que se impongan, sobre nuestra humanidad y la sociedad en general, los discursos de transformación o de substitución, en la estela de una salvación puramente inmanentista, que pronuncian nuevos ideólogos, que se adjudican a sí mismos el objetivo de tomar el relevo tanto de las ineficaces ciencias humanas, como de las religiones tradicionales». Ricardo Mejía Fernández «Mejía no formula una propuesta precaucionista o bioconservadora, sino en la línea crítica del humanismo antropocéntrico parcial que trajo la Modernidad. Tampoco pretende recuperar el humanismo teocéntrico medieval. En diálogo con J. Maritain, pero marcando distancias con el pensador francés, propone un humanismo antropocéntrico integral, abierto a todas las dimensiones naturales de la persona». Mario Iceta Gavicagogeascoa. Arzobispo de Burgos