Los presidentes en Latinoamérica tienen muchísimo poder… para emboscar a sus rivales, complotar, ocultar y robar. Pero, contra lo que suele creerse, disponen de muy poco margen de maniobra para hacer el bien. ¿Quién ha logrado reducir de forma sustancial los índices de violencia, por ejemplo? ¿Alguien ha conseguido acabar con el crimen organizado, consolidar las instituciones democráticas, fortalecer los contrapesos del sistema político o reducir la pobreza de forma radical y duradera en el tiempo?
Javier Moreno, exdirector del diario El País, conversó con siete expresidentes latinoamericanos y con decenas de altos cargos, quienes dieron pistas sobre los límites y la impotencia de la acción política, sobre cómo se gobierna la región en realidad, cuáles son los verdaderos retos de la gobernanza, así como sobre las fuerzas que desde la oscuridad inciden en la vida de 650 millones de seres humanos.
¿Qué es el estoicismo? es una introducción sencilla y para todos los públicos a una de las filosofías más influyentes de la actualidad.
El estoicismo es una filosofía humanista que fue ideada para ayudar a sus practicantes a encontrar la paz interior y a protegerse de los golpes de los acontecimientos externos. Algunos pensadores modernos han hallado paralelismos entre los principios estoicos y las técnicas de la terapia cognitiva conductual moderna, y a muchos otros autores les ha sorprendido descubrir que sus postulados siguen siendo muy vigentes hoy en día. Por tanto, en ¿Qué es el estoicismo? los autores presentan esta singular filosofía a una nueva generación de lectores y practicantes.
A finales del siglo IV a. C. Epicuro fundó una escuela filosófica del todo opuesta al idealismo platónico imperante. Desde una perspectiva mucho más empírica y natural, su doctrina reivindicó el papel de los sentidos (única fuente de sabiduría posible) y la búsqueda del placer para alcanzar la felicidad (único objetivo final). Este hedonismo, sin embargo, debía acompañarse de cierta ética, capaz de distinguir placeres buenos (o «naturales», como comer o dormir) y malos (o innecesarios y vanos, como beber sin sed o buscar la lujuria). De aquí la necesidad de la filosofía, cuya práctica defendió Epicuro durante toda la vida: «porque para alcanzar la salud del alma, nunca se es ni demasiado viejo ni demasiado joven».