Sócrates no solo fue uno de los filósofos más conocidos e influyentes de la historia de la humanidad, sino también el primer mártir de sus ideas. El proceso judicial que lo condenó expone cómo la democracia más grande de la época podía empujar a la muerte a sus mejores ciudadanos. Atenas, 399 a.C. En el que podría considerarse el primer juicio por crímenes de opinión, Sócrates es condenado a muerte. Acusado de corromper a la juventud y negar a los dioses de la ciudad, el filósofo despliega una defensa intransigente y provocativa. No obstante, una mayoría de jurados lo insta a ir a prisión y beber la cicuta. Una vez prisionero, mientras espera su ejecución rodeado de sus amigos y discípulos, se niega a escapar para no violar las leyes a las que siempre ha sido devoto.
Las «Lecciones privadas de Stuttgart» corresponden a una serie de lecciones impartidas ante la corte de Maximiliano I de Baviera a finales de 1810. En ellas, Schelling presenta cuatro puntos de esencial importancia para comprender la denominada «metafísica intermedia» (1804-1820): el concepto de sistema y la relación del idealismo y del realismo en él; el concepto de amor y el vínculo entre Dios y la naturaleza, así como entre Dios y el hombre; la caracterización de las relaciones sociales entre los hombres y el Estado; una teoría sobre el espíritu y el origen del mal.
El miedo es un aliado que nos protege de las dificultades que la vida pone continuamente en nuestro camino
El miedo, la emoción primaria directamente relacionada con la supervivencia, es un don natural que debemos percibir como un aliado. Pero, ¿qué sucede cuando el miedo se vuelve patológico, y se transforma en ansiedad, pánico, fobia, haciendo de la vida de la persona un verdadero infierno?
En este libro, después de presentar las diferentes formas en que se manifiesta el trastorno fóbico y explicar sus mecanismos fundamentales, Giorgio Nardone propone una serie de casos extraídos de su experiencia terapéutica, que van desde las fobias sociales, el miedo a las enfermedades, las monofobias y las fobias sin pánico, hasta los delirios fóbicos.
El miedo, gestionado como recurso, permite a los pacientes realizar hazañas, a veces extraordinarias, y sacar el máximo provecho de sus recursos personales, activados precisamente gracias a los mecanismos emocionales que los ponen en marcha.