Febrero de 2022. Pável Filátiev tiene treinta y tres años. Es ruso. Está contratado en las fuerzas de asalto del Ejército. Un día reciben la orden de partir. No saben adónde van ni cuál es su misión. Entre rumores e indicios, a medida que marchan formando una columna de vehículos armados, marcados con una «Z», la realidad va revelando, día a día, la verdad de su misión: ellos, el Ejército de Rusia, están cruzando la frontera con Ucrania y avanzan hacia Jersón.
Dos historias convergen en este acto de confesión y de rebeldía, en esta crónica bélica y sentimental: la primera es la de un soldado que se va adentrando en la primera línea del frente (al desconcierto y la falta de información, se suma la precariedad de las condiciones en las que se encuentran), y la segunda transcurre a su regreso, dos meses después, cuando se topa con otro frente: el de una sociedad civil en la que la palabra guerra no existe y la televisión emite propaganda y falsedades, mientras la vida sigue y nadie parece hacer frente a la corrupción y al poder.
Este crudo y trágico relato en primera persona –la primera y hasta ahora única crónica directa de la invasión escrita por un soldado ruso, y por lo tanto, la única que describe las condiciones del Ejército ruso y lo que este hizo durante las primeras semanas de la guerra– posee el valor del testimonio inmediato, aún candente, de un conflicto que continúa.
A lo largo de más de dos siglos, la caída de Roma ha sido una fuente constante de debate. Edward J. Watts construye un apasionante relato que se inicia en la República romana, inmediatamente después del año 200 a.C., y recorre el imperio de Augusto y sus sucesores, describe la pérdida de gran parte del territorio romano occidental durante el siglo V y el discurrir del Imperio romano de Oriente (Bizancio) hasta su caída en 1453, y, por último, la decadencia y la renovación de Roma desde el siglo XV hasta la actualidad.
La caída del Imperio romano ha sido uno de los misterios más fascinantes de la historia. Su retórica de decadencia ha llegado hasta nuestros días y su alegato nos sirve de ejemplo para poder abordar los desafíos del futuro. Las profecías de la decadencia y las prescripciones para la restauración romanas quizá parezcan un discurso inútil, pero pueden provocar también cambios sustanciales en una sociedad y en su vida política.
¿Qué hubiera pasado si Hitler hubiera encarado su guerra sin el objetivo de exterminar la población judía europea?
Hitler decide atacar la Unión Soviética, Japón decide aprovechar la «Oportunidad Dorada», Mussolini decide quedarse con su parte del botín, Roosevelt decide ayudar a Gran Bretaña, Stalin decide confiar en Hitler, Roosevelt decide entrar en guerra sin una declaración formal, Japón decide entrar en guerra, Hitler decide declarar la guerra a EEUU. Kershaw analiza los motivos, las diferentes personalidades enfrentadas y las consecuencias de todas las decisiones para la vida de millones de seres humanos. Asimismo, analiza las fuerzas que llevaron a los líderes a actuar, pero también la importancia de las personalidades particulares. Churchill, luchando por la catástrofe de Francia; Hitler ordenando la invasión de la URSS, a pesar del fracaso de Alemania para vencer a Gran Bretaña; Stalin confiando en Hitler y dejando a su país abierto a la Operación Barbarosa; Roosevelt aceptando la idea revolucionaria de que el lend-lease podría mantener a Gran Bretaña en la guerra; el alto comando japonés eligiendo atacar los EE.UU. incluso sabiendo que era un error. Esta obra mira en el terrible corazón de la edad moderna e intenta entender las decisiones que cambiaron o acabaron con la vida de millones de personas.
Rasputín, una de las figuras más fascinantes y polémicas del siglo XX, ha permanecido encubierto en el mito de su propia invención desde su extraordinario ascenso al poder de la corte de Nicolás y Alexandra, los últimos zares de Rusia. Hasta ahora. Edvard Radzinsky, el autor del best seller internacional El último zar, se sintió frustrado durante mucho tiempo por las exiguas explicaciones de la injusta autoridad de Grigory Efimovich Rasputín, un campesino ruso, monje semialfabetizado y místico, en la última corte de Romanov. En 1995 un expediente de los Archivos Estatales desaparecido durante años salió a subasta en Sotheby's y llegó a manos de Radzinsky. Contenía las interrogaciones del círculo íntimo de admiradores de Rasputín y de los que le mantuvieron bajo vigilancia policial -documentos que ningún otro historiador había visto nunca-. Con este expediente, Radzinsky es capaz de convertir la biografía de Rasputín de leyenda misteriosa en realidad. Utilizando las declaraciones de los amigos de Rasputín, de profesores, devotos, y de sus fanáticas fans femeninas -la gente que veía a Rasputín casi cada día- Radzinsky presenta un informe fascinante de cómo Rasputín ejercía y ampliaba su poder. Radzinsky revela el completo alcance de la cometida relación de Rasputín con la zarina y describe su famosa odisea sexual a través de las mujeres mundanas de St. Petersburgo, utilizando el sorprendentemente vicioso testimonio de las propias mujeres para descubrir el tesoro escondido de secretos increíbles.
La persistencia de la pobreza infantil avergüenza y degrada moralmente a la sociedad que la consiente al tiempo que expresa su miopía y desinterés por el futuro: invertir en el bienestar de la infancia mejora la cohesión social en el presente y sienta las bases de un mañana más próspero.
En este libro, José Antonio Alonso, especialista en economía del desarrollo, ofrece un análisis esclarecedor, profundo y comprehensivo de una realidad compleja que a todos interpela. Para ello explora los diversos rostros con los que se presenta la pobreza infantil en una sociedad que califica como fractal, y discute sus causas y las medidas para combatirla, tanto en los países pobres como en los más desarrollados.
Lejos de considerarlos seres pasivos, solo necesitados de protección, el autor subraya la capacidad de agencia de los menores y su condición como sujetos de derechos, capaces de incidir sobre su entorno. Este reconocimiento le lleva a discutir las responsabilidades que respecto a ellos tiene toda sociedad que se autoproclame decente, de acuerdo con criterios convenidos de justicia.
Las limitaciones en la traslación de este reconocimiento al espacio de los derechos políticos, de voz y voto, sitúa a los menores en desventaja respecto a otros colectivos en la pugna por los recursos públicos. Corregir este sesgo implica, en opinión del autor, construir un suelo mínimo de garantías universales sobre el que definir políticas más especializadas que pongan al bienestar de los menores en el centro de sus objetivos.