¿Qué puede salir mal cuando en un país inestable surge un líder inestable?
Meses antes de las elecciones de 2023 a la presidencia de Argentina, Juan Luis González se propuso indagar y aclarar cuáles eran los orígenes y las causas del ascenso político de Javier Milei, una figura que despertaba estupor y fascinación por igual. Después de meses de investigación, lo que tenía que ser un perfil biográfico fue convirtiéndose poco a poco en un relato tragicómico y descarnado de un personaje turbio. Un individuo, hoy presidente, que habla con su perro muerto y que tras su discurso de ruptura con la vieja política personifica todos sus peores rasgos: miembro de un partido que vende sus cargos al mejor postor, que se relaciona con hinchas violentos, que amenaza a las voces discordantes y que recibe ayudas del peronismo que dice combatir. Una historia que, como tantas otras, empezó cuando una de las personas más ricas del país decidió financiar e impulsar este fenómeno mediático en aras de sus propios intereses económicos.
El loco, obra que ha sido reconocida por el Foro de periodismo argentino con un premio por su trabajo de investigación, es una implacable biografía pública y privada de un líder y del propio partido que lo arropa. Pero también es algo más: es la radiografía de una sociedad aterrada, exhausta y aislada de la que Milei es su mejor protagonista.
Josep Pla no fue únicamente el mayor prosista catalán moderno; también fue, sin él quererlo, el escritor más polémico. Su leyenda ha estado siempre rodeada de unas sombras que nadie, hasta el momento, ha sido capaz de disipar. La esperadísima biografía de Xavier Pla por fin lo consigue. El examen de una cantidad ingente de documentos y testimonios permite esclarecer muchos aspectos oscuros de la vida de Josep Pla y dar a conocer episodios hasta ahora desconocidos. Un corazón furtivo es el mejor retrato imaginable del escritor: completo, incisivo, minucioso y apasionante. Y es también mucho más, porque, a la vez que revela los avatares de una vida pródiga en vicisitudes ―las amistades, las complicaciones políticas, las relaciones amorosas, el espionaje y el contraespionaje...―, nos hace revivir desde dentro los momentos más cruciales de la historia del siglo xx.
Tras el brutal golpe de Estado de 1936, la represión fue uno de los pilares fundamentales para que la dictadura franquista se mantuviera durante cuarenta años en el poder, y la Dirección General de Seguridad (DGS), situada en la Real Casa de Correos, en plena Puerta del Sol, el símbolo del terror impuesto.
Por los calabozos de la DGS pasaron miles de hombres y mujeres que fueron encarcelados, torturados y asesinados: Marcos Ana, Marcelino Camacho, Enrique Ruano, Nicolás Sartorius o el histórico dirigente comunista Julián Grimau, entre otros. A pesar de que la DGS se mantuvo activa hasta entrada la democracia, actualmente no queda vestigio alguno que rememore lo que allí sucedió. Hay placas en honor a los que lucharon el 2 de mayo de 1808, a las víctimas del atentado del 11M o a los muertos por la Covid-19, pero nada que recuerde a todos aquellos que padecieron la dictadura de Franco.