El cine de Pere Portabella es indisociable del arte y de la política. Son disciplinas que se conjugan y retroalimentan desde una actitud común: impugnar las normas, las sociales pero también las estéticas. Este es justamente el título de un volumen que reúne decenas de textos escritos por el autor durante sesenta años, desde sus inicios como productor hasta la actualidad. Se incluyen artículos en diarios y revistas, presentaciones de sus películas, prólogos de libros y catálogos de exposiciones, conferencias, así como algunas de sus intervenciones como senador o diputado durante las primeras legislaturas de la democracia. Del mismo modo que el cineasta se ha preocupado por preservar su obra para garantizar su difusión pública, ahora llega el turno de sus escritos.
Espacios mágicos y rituales, laboratorios de la cultura y de la tecnica, los pasajes permiten pensar el gran texto urbano desde sus notas a pie de página. En Barcelona hay cerca de cuatrocientos. Algunos son caminos que conducen a un pasado rural; otros, pasadizos proletarios o callejones de chabolas que hablan de la metrópolis fabril y del franquismo; los más famosos tienen forma de intersecciones ajardinadas y de galerías burguesas del siglo XIX; los más recientes están en polígonos industriales o acogen casas con piscina y restaurantes para turistas.
Los aforismos incluidos en estos Cuadernos redactados en París, y decantados durante los años en que José María Ridao ha residido en Nueva Delhi, despliegan una visión del mundo marcada por la ironía, a medio camino entre las evidencias racionales que desmienten creencias forjadas por la tradición y una intuición casi poética que revela nuevas y sorprendentes dimensiones de la realidad. Las ideas más comunes acerca de la filosofía, la historia, la libertad, el arte, la literatura, el periodismo o la política son revisitadas en una obra que, pese al carácter fragmentario que exige el género, mantiene un ritmo constante y una sugerente unidad de fondo.