Unos años antes de la Revolución rusa, dos perfumistas franceses establecidos en Moscú—Ernest Beaux y Aguste Michel—recibieron el encargo de crear una nueva fragancia para conmemorar el tercer centenario de la dinastía Románov. Con la caída de los zares y la subsiguiente guerra civil, Beaux regresó a Francia, donde conocería a Coco Chanel, y Michel permaneció en Rusia, convirtiéndose en uno de los artífices de la industria del perfume soviética. La fórmula del perfume imperial jamás se perdió, y de ella surgirían dos icónicas fragancias: Chanel nº 5 y Moscú Rojo, estandartes de dos mundos confrontados. En esta apasionante pesquisa Karl Schlögel rastrea el pasado para ofrecer una perspectiva inaudita sobre la pugna por el poder en el «siglo de los extremos» que marcó la existencia de millones de personas, mostrándonos que una gota de perfume puede encapsular una buena porción de la convulsa historia del siglo XX.
Vivimos un tiempo de aceleración generalizada. Creímos que la paralización global que supuso la pandemia permitiría una pausa, una reflexión y un cambio de ritmo. Pero no fue así. La inercia era demasiado fuerte. Al fin y al cabo, la aceleración es un patrón rítmico que se asentó en Occidente en los inicios de la Modernidad: entonces el discurso religioso asoció la lentitud al pecado capital de la pereza, mientras el discurso económico encumbró la rapidez en la producción y en los intercambios comerciales como símbolo de progreso y eficacia social. Así, la historia de la Modernidad es la historia de una discriminación: al erigir la velocidad como modelo latente pero absoluto de las virtudes sociales, las sociedades modernas inventaron un «vicio», la lentitud, es decir, la supuesta incapacidad de algunos individuos para «seguir el ritmo de los tiempos». A partir de esta idea, este ensayo lleva a cabo un estudio fascinante de la violencia simbólica que el sistema ejerce sobre todos nosotros. Laurent Vidal rastrea así la génesis de los lentos —esos individuos marginados por la maquinaria del progreso—, pero además desvela el modo en que estos han ido apropiándose de distintas estrategias vinculadas a la lentitud para subvertir la apisonadora de la Modernidad, resistiéndose a adecuar su propio ritmo orgánico, emocional e intelectual a las exigencias productivistas del sistema capitalista, yendo en contra del tempo impuesto primero por los relojes y los cronómetros y más tarde por otras tantas herramientas de control social. Así, al inventar nuevos modos de acción basados en las rupturas del ritmo dominante, los lentos nos ofrecen una visión diferente, y cada día más necesaria, de la emancipación. Combinando el rigor erudito de un gran historiador con la sensibilidad de un magnífico escritor, este ensayo abre nuevos horizontes para repensar nuestra relación con la libertad en un mundo donde la existencia ordinaria queda tantas veces asfixiada por el ritmo impuesto por todo tipo de 'gadgets' y 'apps'.
La historia de cómo el cristianismo consiguió evolucionar y adaptarse hasta ser la religión predominante de Europa.
En el siglo IV d.C. una nueva fe surgió de Palestina. Casi mil años después, toda Europa estaba controlada por gobernantes cristianos, y la religión, arraigada en la cultura y la sociedad, ejercía un dominio monolítico sobre su población. Pero, como muestra Peter Heather en esta nueva y convincente historia, el ascenso de la cristiandad hasta el dominio de toda Europa no tuvo nada de inevitable.
Al explorar cómo la religión cristiana se convirtió en el cemento unificador de Europa Heather muestra cómo la Cristiandad luchó constantemente tanto contra las llamadas "herejías" como contra otras formas de creencia., desde la crisis que siguió al colapso del imperio romano -que dejó a la religión al borde de la extinción- hasta la asombrosa revolución del siglo XI y posteriores.