Tyson Yunkaporta mira los sistemas globales desde una perspectiva única, ligada al mundo natural y espiritual, y considera que la vida contemporánea se aparta del patrón de la creación.
Los occidentales queremos que el mundo sea simple, pero nos relacionamos con él de manera complicada. El pensamiento indígena, por el contrario, entiende que el mundo es complejo y que simplificarlo sería, de hecho, destruirlo. Por este motivo, encuentra formas profundas para comunicar este conocimiento, que se despegan de la lógica neoliberal: a través de imágenes y tallas en lugar de palabras, marcan el terreno y cuentan sus propias historias.
Como miembro del clan apalach, Tyson Yunkaporta mira los sistemas globales desde una perspectiva única, ligada al mundo natural y espiritual, y considera que la vida contemporánea se aparta del patrón de la creación. Con tono reflexivo busca alternativas que reviertan este proceso. Honrando las tradiciones aborígenes australianas, se vale de la escritura en la arena, costumbre ancestral de dibujar imágenes en el suelo para transmitir conocimientos, y se pregunta qué ocurriría si aplicamos esa forma de pensar al estudio de la historia, a la educación, la economía o el poder, para crear una visión del mundo que pueda hacer frente a la situación social, política y ecológica actual y ensayar nuevas posibilidades para una vida más sostenible.
¿Qué significa ser libre? ¿Podemos siquiera demostrar que lo somos? Y si lo fuéramos, ¿por qué deberíamos subordinar nuestra libertad a una norma ética? Si el universo no manifiesta interés alguno en nosotros, ¿por qué debemos actuar moralmente?
Practiquemos o no el bien, la naturaleza seguirá su curso y continuará ciega ante los esfuerzos éticos de la humanidad. Por mucho que nos afanemos en escuchar su voz, su lenguaje resultará siempre ininteligible para nuestras aspiraciones, pues se basa en leyes matemáticas impersonales, fijadas en los inicios del universo y ajenas a cualquier preocupación por nuestra suerte y por el valor de nuestras acciones.
En este libro, Blanco intenta responder a estas inquietudes. La libertad emerge como la capacidad de crearnos a nosotros mismos, de construir, de legar algo al mañana y de ampliar los horizontes y las posibilidades de nuestra reflexión.
Carles Pérez Testor y Anna Vilaregut, junto a una selección de autores de vasta trayectoria, presentan esta obra valiente y novedosa que actualiza la terapia familiar y amplía sus límites al proponer un verdadero diálogo que suma esfuerzos por comprender y tratar el sufrimiento familiar.
Desde mediados del siglo XX, la psicología ha abordado a la familia como objeto de estudio, enfocándose en su complejidad, sus recursos, sus dificultades y sus patologías. Entre las diferentes escuelas que se han interesado por la familia, la psicoanalítica y la sistémica son las que tienen un mayor recorrido histórico, a pesar de haber transitado caminos divergentes, si no diametralmente opuestos. De ahí que sus avances tanto en la teoría como en la práctica clínica no hayan sabido conjugarse de forma satisfactoria. De esta necesidad de articulación nace este libro.
Incorporando las aportaciones de las perspectivas psicoanalítica y sistémica, y la experiencia clínica acumulada hasta nuestros días, Carles Pérez Testor y Anna Vilaregut, junto a una selección de autores, brindan una importante herramienta para la actualización de los terapeutas a la vez que facilita a los estudiantes de psicología y de medicina que están en formación la integración de los distintos enfoques.