Cuna de un poderoso imperio en la antigüedad, Etiopía es uno de los países más singulares de África. El único que resistió al colonialismo; la Tierra Prometida de los rastafaris; fallida nación socialista; tierra de hambrunas, cruentas rebeliones y hoteles de lujo… Sobre esos contrastes despliega Olavarría su mirada, tan alejada de lo políticamente correcto como del turismo de postal. Una crónica sin concesiones de un viaje doble: hacia un país al filo de la guerra civil y hacia los orígenes de un viajero que partió un día de la Plaza Etiopía en México. Y en ese periplo de una periferia radica su honestidad.
Las Shaarei Keddushah (las Puertas de la Santidad) es considerado el libro por excelencia de la cábala práctica. Escrito por el rabino Jaim Vital, es un manual para acceder a la santidad, que el que fuera uno de los más brillantes discípulos de Isaac Luria escribió para mostrar “cuál es el camino que conduce a la luz que ilumina los secretos de la Torah” a quienes deseen “aprender cómo elevar su alma hasta su raíz divina”.
A pesar de su voluntad pedagógica, es un libro que esconde más de lo que dice. Vital vela buena parte de las enseñanzas que pretende comunicar a través de la guematria o el notarikon. El motivo es que la cábala práctica linda con lo mágico-teúrgico y, por lo tanto, entraña ciertos riesgos para quienes se implican en sus procesos. “La impureza de las klippot se adhiere al hombre que intenta alcanzar la visión a través de la cábala práctica”, advirtió el sabio.
Sin embargo, el lector que atraviese el umbral de estas Shaarei Keddushah por la lectura y con vocación de estudio se encontrará con un texto apasionante, que observa la Torah, el Talmud y el Zohar con una audacia y una hondura que apreciamos en muy pocos autores.
Una novela que revela la personalidad, compleja y siniestra, de Ilse Koch, que instauró junto a su marido un reino de terror en el campo de concentración de Buchenwald.
Durante sus años allí, Ilse Koch coincide con Helene Keller, esposa del subcomandante del campo. Entre ellas surgirá una «amistad especial» y Helene pronto descubrirá el magnetismo de frau Koch, que parece haber embaucado a hombres y mujeres con su reconocido encanto sexual, y su obsesión por los experimentos médicos con cuerpos humanos: cabezas reducidas de prisioneros o pantallas de lámparas fabricadas con piel humana, entre otras aberraciones.
La intensa relación entre Ilse Koch y Helene Keller convierte a esta última en testigo esencial de los horrores vividos en el campo. Finalizada la guerra, Helene consigue huir de Alemania y establecerse anónimamente en Estados Unidos. Sin embargo, un intrépido reportero descubre su verdadera identidad.
Basada en hechos y personajes reales, y documentada de manera minuciosa, La bruja de Buchenwald muestra la capacidad del ser humano para hacer el mal y la facilidad con que algunas personas pueden verse arrastradas como cómplices.