Incluso en estos tiempos convulsos de polarización política y crispación social, el analista Moisés Naím es capaz de observar el mundo con su habitual perspicacia. Lo que nos está pasando reúne muchas de las columnas que ha publicado en prensa (en España, de la mano del diario El País) desde 2016 con el objetivo de ofrecer una mirada serena y analítica sobre los problemas del mundo.
El alcance es realmente global: desde el auge de Trump o Bolsonaro hasta la pandemia de la COVID-19, pasando por la invasión rusa de Ucrania y el conflicto entre Israel y Palestina. Además, texto a texto, va desplegando una batería de claves necesarias para construir un futuro con mayor prosperidad, libertad y justicia.
Santa Catalina de Alejandría e Hipatia de Alejandría fueron dos portentos de sabiduría, valentía y lucidez, que desafiaron el orden establecido esgrimiendo su convicción de que salvaguardar la razón, la libertad y la justicia es necesario para que cualquier civilización sea digna de llamarse así. La primera es emblema de fe y virtud; la segunda, de erudición científica y filosófica. Ambas figuras son una sola en las tradiciones cristiana y pagana, y comparten el mismo fatídico destino: fueron asesinadas a causa de la intolerancia religiosa.
En un recorrido apasionante y muy personal, Ana Rossetti reflexiona sobre las vocaciones y principios de estas dos mujeres, y entreteje sus vivencias con el devenir histórico de la primera gran ciudad cosmopolita y el declive de su esplendor. La autora abunda en las entretelas de la escena sociopolítica de la época y en sus personajes más relevantes, aportando así una perspectiva reveladora, de profundo calado espiritual, que nos permite comprender mejor la deriva de las célebres alejandrinas hacia su trágico final. Somos un cuerpo herido es un ensayo amplio y riguroso, a la vez que reivindicativo, con el que la autora constata, una vez más, su formidable capacidad para entrelazar erudición y narrativa.
Esta obra se centra en la vocación y faceta periodística de Ortega mediante las múltiples colaboraciones que llevó a cabo con rotativos como El Imparcial o la creación de la Revista de Occidente. El balance final evidencia que, en la circunstancia orteguiana, el periodismo fue determinante tanto en la forma como en el fondo de su filosofía.