Predrag Cicovacki nos invita a reflexionar sobre lo que da sentido a la vida. Su libro nos enseña que la teoría y la práctica, las ideas sobre la vida y los modos de vivir deberían ser inseparables. Del mismo modo en que hablar de la moralidad no debería separarse de practicar la virtud, hablar sobre el sentido de la vida no debería separarse de intentar vivirla con tanto sentido como sea posible. Examinar las vidas de las personas que más admiramos revela que vivir una vida con significado nunca puede ser una simple búsqueda de logros y éxitos individuales. El yo no es ni la realidad última, ni debería ser nuestra máxima preocupación. Nuestra búsqueda de un significado debe orientarse a algo mayor que nuestras vidas individuales, y lo que debemos discernir es qué son y qué no son verdaderos objetos de tal devoción. No podemos lograrlo solos.
En Religiones. Una Inmersión Rápida, Taliaferro argumenta que estudiar las religiones es crucial para poder entender la diversidad actual de la población e historia mundiales. También afirma que el mundo de las religiones ofrece recursos intensos y profundos para explorar el sentido de nuestras vidas hoy día. En este libro encontrarán una introducción accesible al hinduismo, al budismo, al judaísmo, al cristianismo, al islam y a cinco tradiciones religiosas más, en contraste con sus alternativas seculares. Se trata de un recorrido panorámico no dogmático y tolerante que pretende ampliar nuestra visión de las similitudes y diferencias entre las religiones del mundo. El libro le da importancia a la definición de religión, a los métodos que se emplean para estudiarla y a muchas preocupaciones religiosas, entre ellas la naturaleza de la fe, la existencia de alguna realidad definitiva (Dios, Alá, Brahman, Nirvana, el Tao), la práctica de la plegaria y la meditación, el problema del sufrimiento y la posibilidad de la vida después de la muerte.
Es con mucha delicadeza y honestidad que el sociólogo Didier Eribon nos invita a acompañarlo en su genealogía de una ruptura. Pues de eso se trata y siempre se trató desde su adolescencia: arrancarse de un mundo social, familiar, popular y de provincia cuyos valores y sensibilidades nunca compartió. Un mundo caracterizado por la pobreza, la homofobia y la xenofobia, del que decidió escapar yéndose a vivir su homosexualidad y forjar su universo intelectual en la gran capital, París. Mundo social con el que se reencuentra, décadas más tarde, en ocasión de la muerte de su padre.
¿Es posible dejar definitivamente atrás su propio pasado? ¿Es posible no ser prisionero de su propia historia? ¿Cómo enfrentar los fantasmas de un pasado doloroso que no quiere pasar y que nunca deja de volver a la superficie, puesto que se encuentra inscripto en lo más íntimo de nuestro cuerpo, de nuestra sensibilidad, de nuestra identidad social e individual?