Alcanzar a conocer y a comprender es un proceso bastante más complejo que el de alcanzar a juzgar; en especial si para juzgar algo o a alguien partimos no de lo que podemos llegar a conocer sino de lo que podemos llegar a sentir, es decir, de nuestros más altos o bajos sentimientos. Viene esto a cuenta o a cuento, cómo no, de este libro que lleva por título La caza y los toros y que no es tanto un defensa de la caza y de los toros sino una reconsideración histórica, una meditación de lo que la caza y los toros han representado en la vida española durante cientos de años y aun milenios. Libro este muy ameno, sugerente y comprensivo por el que muchos ciudadanos (como yo mismo, pacíficos e incluso mansos), sentimos gran afición (pese a no haber ido nunca a los toros ni practicado jamás la caza, excepto de erratas) aunque en nuestro bárbaro tiempo haya devenido todo esto en asunto polémico, casi peligroso. Nuestra edición cuenta con un resiliente y atinado prólogo de Víctor J. Vázquez, que no solo sabe de Ortega y Gasset sino también, cosa bastante más rara, de toros. A.L.
La obra y vida de Jorge Luis Borges invitan a trazar un intenso viaje que comienza en las tierras vikingas de Aarhus (Dinamarca), a propósito de la etimología, y continúa por el París infame de Marcel Schwob y el Londres literario del polémico T. S. Eliot. Sigue el itinerario por la Universidad de Harvard, donde Borges dictó sus míticas conferencias Norton, y regresa otra vez a Europa, hasta el iniciático aprendizaje del latín en Ginebra.
El viaje se encamina luego hacia Buenos Aires, con el recuerdo de Arturo Capdevila y Bioy Casares, y llega hasta la ciudad de México, a propósito de la abrumadora memoria de Funes. Finalmente, el Madrid de Cansinos Assens nos lleva a evocar la “Biblioteca Personal Jorge Luis Borges”, donde la lectura se convierte en biografía, y la remota ciudad japonesa de Nara nos invita a desafiar cualquier frontera que limite nuestro tiempo o nuestro espacio
Rememorar episodios antiguos que han marcado el devenir histórico y figuras del pasado que han sido modelo de pensadores, literatos e historiadores a lo largo de la historia no es solo un acto de justicia y de agrado colectivo; es también, o más aún si cabe, un estímulo para indagar en la complejidad de la mente y el comportamiento humano.
Este libro es fruto del estímulo que ha supuesto la celebración a la par, dos mil quinientos y mil novecientos años después, respectivamente, de la Batalla de Salamina y de la muerte del historiador Tácito: de un evento histórico que dio pie a algunas de las obras literarias más bellas e influyentes en la literatura occidental y de un historiador de aguda visión y sensibilidad literaria que, ante todo, profundizó en la relación entre la acción política y el carácter humano.
A través de las páginas de este libro, el lector podrá indagar en ese compacto tejido que crean conjuntamente los hechos históricos y la visión literaria del mundo y de la realidad.