Nadezhda Krúpskaya conoció a Lenin en un mitin de propaganda marxista en 1893 y se casó con el gran revolucionario ruso en 1898. Fue compañera de vida y de partido, siguiendo a Lenin en su lucha clandestina, discutiendo con él los textos que éste iba elaborando, recorriendo en su exilio ciudades y países siempre atentos a las diversas policías y a menudo viviendo en difíciles condiciones materiales. Este libro es el relato de esa vida común desde sus inicios hasta el estallido de la Revolución de Octubre. No es una biografía al uso, sino un relato íntimo y preciso poblado de personajes que ocuparían un lugar en la historia de la Revolución y de otros que tendrían un efímero paso por ella; un recuento de las discusiones teóricas y las discrepancias con otros pensadores en el exilio; de las traiciones y los desencuentros; de las alegrías, las complicidades y los desengaños. Al parecer, Krúpskaya escribió una segunda parte que abarcaba desde el triunfo de la Revolución a la muerte de Lenin, libro del que se dice que no fue del agrado de Stalin y que, si no ha sido destruido, debe dormir en alguna ignota estantería del Kremlin.
Ésta es la historia de Mesalina, tercera esposa del emperador Claudio y una de las mujeres más destacadas no sólo del mundo romano, sino de la Historia en general. Según los historiadores romanos Tácito y Suetonio, la emperatriz Mesalina era una mujer tan intrigante políticamente hablando como sexualmente insaciable. Las historias, rumores y maledicencias sobre ella, incluida una competición sexual de veinticuatro horas con una prostituta, han quedado profundamente arraigadas en el imaginario cultural de Occidente. Pero, sin embargo, la verdadera historia de Mesalina es mucho más compleja. En esta reevaluación de una de las figuras femeninas más difamadas de la historia antigua, Honor Cargill-Martin descubre a una mujer inteligente, apasionada y despiadada, que logró hacerse un hueco e imponer su voluntad en el mundo abrumadoramente masculino de la política imperial romana. En lugar de proponerse salvar la reputación de Mesalina, la autora analiza su vida en el contexto de su época. Por encima de todo, busca recuperar la humanidad de una historia de vida anteriormente circunscrita por las corrientes de la alta políticia y el patriarcado.
Este libro es uno de los pilares básicos en la defensa del realismo científico. Su aportación ha sido fundamental en el desarrollo de varios argumentos en apoyo de las posiciones realistas. Niiniluoto defiende un realismo científico alejado tanto del realismo ingenuo como del realismo metafísico. Considera que la realidad no es tal como se nos presenta de forma inmediata, sino que accedemos a ella a través de nuestros esquemas conceptuales; y considera que no hay ni habrá en un hipotético final de la ciencia una descripción única y verdadera de cómo es el mundo. Por lo tanto, hemos de aceptar el pluralismo ontológico y el perspectivismo para articular un realismo adecuado al funcionamiento real de la ciencia. No obstante, Niiniluoto argumenta que la aceptación de estas tesis es compatible con la defensa de la teoría realista de la verdad como correspondencia. Nuestro conocimiento del mundo a través de la ciencia es falible y perfectible, pero, como ya defendió Karl Popper, nuestras ideas científicas son crecientemente verosímiles.