Hubo una vez en la que todos los caminos llevaron a Roma, ahora llevan a Pekín.
Peter Frankopan, que revolucionó nuestra visión de la historia con El corazón del mundo, explora en este nuevo libro los cambios que se están produciendo en el presente y que auguran una futuro distinto, en que todos los caminos apuntan al auge de una Asia dotada de inmensos recursos naturales: se calcula que contiene el 70% de todas las reservas de petróleo del planeta y el 65% de las de gas natural. No son tan solo los recursos, sin embargo, sino la ambición de futuro de los dirigentes de estas nuevas rutas de la seda lo que apunta hacia un mundo distinto a aquel en que hemos vivido en los últimos tiempos: un mundo que este libro nos ayuda a prever y entender.
Dios creó al hombre para ser señor y regente de toda
la creación, el diseño original no lleva esclavitudes,
sugiero esclavitud de ningún tipo, por esta razón las
miserias nunca han sido aceptadas por el hombre,
la lucha existe por la intención de recuperar todo lo
perdido en su caída.
El ser humano lucha por la salud, la vida, la prosperidad,
alcanzar algún nivel de bienestar.
El éxito es superación, es elevarse sobre muchos y
superar adversidades, es crecer y resplandecer y sobre
todo hacer la voluntad de Dios.
El Dr. Williams Medrano en la presente obra nos plantea
de manera pedagógica, con sus propias vivencias, que
se puede ser más que nuestros patrones sociales y
familiares, que se puede crecer por encima de lo que los
demás esperan, que el éxito espera por los visionarios,
que el fracaso es para los que no sueñan ni tienen
visión.
Al leer la propuesta de este libro me di cuenta que el
éxito no es una herencia, solo se conquista a sangre,
fuego, lágrimas y sudor, bajo el poder y la gracia de Dios;
que el modelo familiar es imprescindible para los que
quieran heredar sueños y valores que te darán éxitos
en todas las áreas de la vida; que nuestro propósito
debe ser cumplir el plan y diseño de Dios para nuestra
vida.