La historia del cristianismo interesa al lector católico, pues es su historia de familia; pero debe interesar también a cualquier persona culta, porque constituye una parte esencial de la historia de la humanidad en los dos últimos milenios. El autor encuadra esa historia en el contexto histórico general, teniendo presente el momento social, cultural y político en que vivieron los cristianos en cada época, hasta nuestros días.
Esta asombrosa obra, brinda al lector un recorrido por los 6 períodos más sobresalientes de la historia del Cristianismo. El Dr. Hurlbut narra a detalle el avance de la Iglesia, los líderes de cada período, la doctrina, la condición de la época, y mucho más. Estos elementos aportarán al lector un entendimiento más amplio de la historia del Cristianismo.
El acto de escribir ha evolucionado considerablemente del volumen al códice, de la imprenta a la tecnología digital. Del mismo modo, no siempre hemos leído igual: en manuscrito, libro o dispositivo electrónico, en voz alta o en silencio, a solas o en público, para instruirnos o para entretenernos... El concepto de lectura implica en realidad miles de significados se desvelan en este libro convertido un gran clásico, la primera gran síntesis sobre esta materia, publicada originalmente en 1995 y actualizada periódicamente por los autores para adaptarla a los tiempos.
Este libro es, en cierto modo, una historia de los objetos, es decir, de los libros, en sus diversas formas, pero también es historia de los hombres y las mujeres, de los adultos y de los adolescentes, de sus gestos, sus actitudes y costumbres, de los espacios y de los momentos que reservaron a la lectura.
Esta valiosa obra, la primera de un autor occidental, constituye un aporte fundamental para el conocimiento no solo de la literatura coreana, su objetivo primero, sino también de la historia y la cultura de un pequeño gran país de unos tres mil años de existencia. Publicado en 1996, el texto conserva una extraordinaria riqueza informativa y de reflexión que nos conduce certeramente a lo largo de los diferentes períodos históricos y culturales de Corea. Se aprecian en la obra el cuidadoso estudio de las características de sus géneros literarios, el análisis de las obras y sus autores principales, el contexto histórico en que se manifiestan, todo ello expresado con una manifiesta voluntad pedagógica y una clara exposición. Su autor, el Dr. Maurizio Riotto, es una autoridad en los estudios coreanistas y un referente obligado para quienes deseen conocer en profundidad los valores de una cultura, la coreana, que desde fechas relativamente cercanas atrae la curiosidad ocidental.
La revista fue, es y seguirá siendo hija y producto de su tiempo. De las circunstancias sociales, políticas y culturales de cada una de las épocas en que le tocó vivir. Y en todas, vivió la censura, incluso en la actualidad. Pero la revista es mucho más de lo que el espectador de a pie pueda presenciar una vez adquirida su localidad y se sienta cómodamente para presenciar el espectáculo. La revista es también todo el entramado escénico que latía tras las bambalinas. De interminables horas de elección de compañía, libreto, música y artistas. De agotadores ensayos y de airadas vedettes. De duras giras por provincias y de nervios el día del estreno. De aplausos y risas. De llantos y pensiones. De las mamás de la artista en el camerino, a estraperlistas sin pudor rendidos admiradores de la vedette de turno. De dimes y diretes en torno a la escultural estrella del espectáculo Eso y, mucho, muchísimo más, era la revista. Un género menospreciado por algunos al que Juan José Montijano a través de esta magnífica obra coloca en el lugar que siempre ha merecido.
La Sábana Santa, que se venera actualmente en la catedral de Turín, ha llegado a ser conocida mundialmente. La perennidad de este lienzo y las huellas del hombre que ostenta han suscitado desde hace más de un siglo un profundo anhelo por saber de quién se trata, y cómo y por qué se han formado esas huellas. Anhelo que se ha ido haciendo más vivo cuanto más a fondo se investiga y conforme se va comprobando su autenticidad. Este libro, que narra con detalle su trayectoria histórica y los estudios científicos realizados, fue publicado por primera vez con el título de Historia del Sudario de Cristo. El éxito que le acompañó hizo aconsejable reeditarlo, ya fallecida la autora, y ahora una vez más. Se ha tratado de respetar en lo posible el texto original, actualizado con los nuevos conocimientos sindonológicos y con numerosas fotos.
La superstición y el mito son elementos persistentes, comunes a todas las sociedades humanas. Es un factor transversal que forma parte de nuestra esencia y de la identidad más íntima que tenemos como especie. Quizá incluso se trate de uno de los componentes nucleares que ayudó a forjar aquello que somos hoy. Son muchos los factores sociales que distinguen a unos grupos humanos de otros, y la diversidad cultural es, sin lugar a duda, de gran valor; se podría decir que es uno de los mayores patrimonios de la humanidad. Sin embargo, oculto tras el exotismo de la diferencia se encuentra aquello indisociable del propio ser humano y que nos equipara a todos: la dotación genética. Esta nos provee de características comunes no solo a nivel físico, sino también a nivel cognitivo. Y aunque pueda resultar contradictorio, de ella emerge la superstición como uno de estos rasgos colectivos. En esta obra se desgranan los motivos por los cuales nuestro cerebro tiende a la superstición, a construir falsas representaciones del mundo y dar por válidas inverosímiles explicaciones. Asimismo, se indaga en el origen evolutivo de los mitos y se repasa la historia de las creencias irracionales para concluir con un análisis de las supersticiones actuales en distintas partes del planeta. Gracias a las experiencias personales y profesionales de Aníbal Bueno, el lector tiene entre sus manos un libro ágil, riguroso y tremendamente entretenido con el que valorar todas nuestras diferencias sociales y culturales, al mismo tiempo que trazar, casi irónicamente, todo aquello que nos une: las grandes dudas, miedos e inquietudes que nos mueven, y que nos llevan atormentando desde los orígenes de nuestra especie. La superstición está siempre presente, en todas las culturas. Solamente varía su forma de expresión.
El científico rumano Mircea Eliade fue uno de los grandes universalistas en ciencias de las religiones del siglo XX. De sus más de cuarenta títulos que abarca su obra científica, Historia de las creencias y de las ideas religiosas presentada en cuatro volúmenes es su aportación más destacada. Desde la época de los descubrimientos hasta nuestros días es el último tomo. Poco antes de su muerte, Eliade pidió que se llevara a buen término su obra.Sin embargo,murió dejándola inacabada. Se decidió, entonces, convocar a acreditados especialistas para escribir este libro según las directrices temáticas y la línea de investigación de Eliade. Concebido como un volumen independiente, este tomo incluye el estudio de las religiones autóctonas de Australia, Oceanía, América del Sur, Central y del Norte, Japón, China, Indonesia y África Occidental. A ellas se deben conceptos tan fundamentales como mana, tabú o fetichismo. Además, concluye con un capítulo sobre la creatividad religiosa y la secularización en Europa desde la Ilustración.
Romántica aventura cristiana o última invasión de los bárbaros, movimiento animado por razones religiosas o saqueo guiado por la ambición y la codicia, la historia de las cruzadas constituye un acontecimiento decisivo en la Edad Media. Antes de su inicio -en el siglo XI- los grandes centros de la civilización eran Bizancio y los países del Califato árabe; antes de su conclusión -en el siglo XIV- la hegemonía de la cultura y del poder se había desplazado ya hacia Occidente.
Para comprender ese lento pero irresistible movimiento de deriva no basta con estudiar las circunstancias que dan cuenta de su génesis en Europa; es preciso también explicar las condiciones que en Oriente posibilitaron el avance de los cruzados. La mirada debe abarcar desde el Atlántico hasta Mongolia, y el espectador ha de situarse en la perspectiva tanto de los francos como de los árabes y los cristianos de Oriente.