Los antiguos dictadores como Hitler, Stalin o Mao gobernaron mediante la violencia, el terror y la dominación ideológica. Pero en las últimas décadas se ha consolidado una nueva generación de hombres fuertes que, sirviéndose de los medios de comunicación y las redes sociales, ha rediseñado el gobierno autoritario para un mundo más sofisticado y globalmente conectado.
En lugar de una represión abierta y masiva, gobernantes como Vladimir Putin, Recep Tayyip Erdogan y Viktor Orbán controlan a sus ciudadanos distorsionando la información y simulando procedimientos democráticos. Al igual que los propagandistas y voceros en las democracias, estos nuevos dictadores retuercen las noticias para granjearse el apoyo social, cultivar una imagen de competencia y ocultar la censura. Y utilizan las instituciones democráticas para socavar la democracia misma, al mismo tiempo que aumentan el compromiso internacional para obtener beneficios financieros y reputacionales.
Los orígenes del psicoanálisis reúne una selección de cartas y notas dirigidas por Sigmund Freud a Wilhelm Fliess, médico y biólogo berlinés, durante el fecundo período en el que se gestaron algunas de sus obras capitales. La selección recoge el material relacionado con la labor y las inquietudes científicas de Freud, así como las circunstancias sociales y políticas en que se formó la escuela psicoanalítica.
Cuando la vida nos hiere, ¿qué hacemos? O quedamos heridos para toda la vida y hacemos carrera de víctima o buscamos cómo volver a vivir de la mejor manera posible. Esta es la definición de resiliencia: cómo volver a la vida después de un trauma psíquico. En este libro, Boris Cyrulnik recurre a casos de la vida real para mostrarnos que una infancia difícil y traumática no es un destino ni una condena al fracaso. Los niños maltratados tienen esperanza. La resiliencia puede ayudarlos a transformar el dolor en experiencias creativas, en un relato que les permita recuperarse y vivir plenamente. Para que este proceso de cambio sea posible, se necesitan los recursos internos adecuados ―vínculos afectivos que se tejen desde la primera infancia―, un entorno favorable y personas capaces de apoyarlos emocionalmente. Todo patito feo puede transformarse en un hermoso cisne.
Cuando las mayores maldades las comente gente que cree hacer el bien
Una nueva epidemia ha llegado a nuestras sociedades: la hipermoralización. Ha traído consigo linchamientos públicos, tribalismo ideológico y ataques a la libertad de expresión. Y todo ello en un enorme clima de polarización política, en un «ellos frente al nosotros», donde una espiral de virtud imparable nos exige cada vez mayores niveles de corrección, y la cual se ha manifestado en la cultura de la cancelación, la sociedad del victimismo, la indignación continua en redes sociales y el postureo.
Tal y como describe en este libro el psiquiatra experto en biología evolucionista Pablo Malo, la tecnología y sus distintas herramientas, como las redes sociales, se ha convertido en una máquina al servicio de la indignación moral. Las redes sociales se aprovechan de nuestros instintos morales igual que la pornografía en Internet se aprovecha de nuestros instintos sexuales y, por si fuera poco, otros cambios tecnológicos y de estilo de vida han hecho que la religión tradicional haya perdido terreno como marcapasos moral.
No es fácil identificar a un perverso narcisista en la vida real, cuando está cerca y se trata del padre, la pareja o el superior jerárquico. E incluso en caso de identificarlo, contrarrestarlo y deshacerse de él o ayudarlo es siempre una ardua tarea.En este libro, superéxito de ventas en francés, Jean-Charles Bouchoux describe la personalidad perversa narcisista a través de su funcionamiento cotidiano: la comunicación paradójica, la negación de la realidad, la culpabilización del otro, la creación de un vínculo de dependencia, y un largo etcétera. Apoyándose en casos reales y concretos, Bouchoux analiza los orígenes de la perversión, que se remontan a la infancia, y ofrece pistas seguras para que las víctimas logren contrarrestar las tentativas de control y manipulación de sus perversos.
El primer Corán y el primer Talmud; los primeros textos en árabe o hebreo; las primeras partituras, el primer volumen ilustrado de arquitectura y los primeros cuentos obscenos; los primeros tratados médicos, culinarios o militares; los relatos que anunciaron la existencia de América y los mapas que mostraron su aún vacilante geografía; los primeros libros de bolsillo y los primeros best sellers... La formidable avalancha de novedades que salió de las imprentas venecianas durante la primera mitad del siglo XVI llevó el espíritu del Renacimiento a todos los rincones de Europa y derribó los últimos muros del orden medieval. Armada de papel, tinta y comercio, la Serenísima República desató la revolución del libro. Sus artífices fueron muchos, pero entre ellos sobresale Aldo Manuzio, el genio que creó la edición moderna e ideó la lectura tal como ahora la conocemos.
Aunque en nuestros días el gobierno representativo parece inseparable de la democracia, el primero se estableció por primera vez en Europa y América como alternativa conscientemente elegida al principio de autogobierno popular. Bernard Manin traza la historia de esta paradójica dualidad, desde la Atenas clásica y la Italia renacentista hasta la época actual, definiendo en cada caso los rasgos clave de las instituciones democráticas para resaltar las alternativas que fueron abandonadas. Traducción de Fernando Vallespín
Esta obra constituye una expléndida introducción a la problemática considerada en Ser y tiempo y, en general, un gran tratado de ontología en el que Heidegger expone y critica el pensamiento de los grandes metafísicos de la historia.
En su momento de mayor celebridad como dramaturgo, hacia 1891, y habiendo publicado ya su novela El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde conoce a Bosie, sobrenombre de lord Alfred Douglas, e inician una apasionada relación. El padre del joven, el marqués de Queensberry, escandalizado, se dedica a investigar al escritor para luego denunciarlo por prácticas homosexuales. En el juicio, Wilde es declarado culpable de los cargos de conducta indecente y sodomía, y condenado a dos años de prisión y trabajos forzados. Su vida cambia abruptamente y muere, exiliado, apenas unos años después.