El secreto para amar a la gente que es difícil de amar es amarla de todos modos...
Jesús aconseja que “se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros” (Juan 13:34 NVI). Suena maravilloso, amar a todos como Jesús lo ama a usted. Pero, a menudo, la realidad de vivir de esta manera es más desafiante o puede parecer imposible, porque muchas personas son simplemente difíciles de amar.
Probablemente usted sepa esto por experiencia personal. Tal vez sea un compañero de trabajo poco amigable, un vecino entremetido o alguien de su familia o su ex pareja. Y más en estos días, donde las redes sociales y otros medios de internet son fuentes comunes de comunicación hostil. No obstante, Dios quiere ayudarle a amar a los demás como Él lo ama a usted, incluso a quienes son más difíciles de amar.
En este libro, Joyce Meyer comparte la sabiduría práctica de la Biblia y sus experiencias personales sobre cómo superar los obstáculos para amar a las personas difíciles. Descubrirá cómo ser un pacificador en circunstancias tensas o incluso volátiles, convertirse en una persona que no se ofende fácilmente, saber cuándo adaptarse a los demás y el secreto para amar como Jesús cuando parece imposible hacerlo.
Con la ayuda de Dios, puede convertir las interacciones frustrantes en agradables y traer la paz que apaga el fuego de la contienda cuando estallan las discusiones. No tiene que vivir bajo una nube de intimidación o temor al tratar con personas difíciles, ya sean conocidos o personas cercanas a usted. Cuando aprenda a amar como Jesús, ¡será libre de amar a la gente que es difícil de amar!
Casi veinte años después de la publicación de su aclamado éxito La autoestima, Christophe André regresa con una reflexión profunda y renovada sobre este pilar psicológico esencial. Con un enfoque accesible y práctico, el autor nos invita a transformar nuestra autoestima en una presencia constante y sutil que nos permita vivir mejor con nosotros mismos, los demás y el mundo. «La autoestima no es solo cómo nos vemos o juzgamos, sino cómo nos tratamos. Debe ser una respiración para la mente: espontánea, natural y revitalizante. Algo que nos ayuda a vivir sin consumirnos en ella.»
América no es una unidad sino un conjunto con algunos rasgos comunes, sin ignorar las grandes diferencias, sobre todo entre la angloparlante y la América Latina. La inclusión de poetas de esas dos Américas en un mismo trabajo es una decisión y no una obviedad. Los tratados, los manuales, los ordenamientos históricos y nacionales o subcontinentales descartan esa opción.
Sin embargo, desde Poe y Whitman, los primeros poetas plenamente modernos de América, hasta Zurita; o desde William Carlos Williams y Ginsberg hasta Sergio Raimondi, el aclamado profesor y poeta Edgardo Dobry forja en el fascinante recorrido de este ensayo un canon renovado de la poesía americana; un árbol genealógico de los últimos doscientos años que hunde sus raíces en insólitas correspondencias a través de todo el continente.
De aquellos padres fundadores hasta hoy, ¿cuáles son los rasgos que unen a las dos Américas? La constelación de voces que se encuentra en este libro señala un claro vínculo de impulsos e inquietudes compartidos. En los versos de poetas de Estados Unidos, Argentina, Nicaragua, Chile, Perú, Cuba y México encontramos algunas respuestas y, al mismo tiempo, nuevos interrogantes.