«¿Qué significado posee, justo en la mejor época, la más poderosa y más valiente de los griegos, el mito trágico? ¿Y el fenómeno monstruoso de lo dionisiaco?».
La primera gran obra de Nietzsche, El nacimiento de la tragedia, empezó siendo la provocación de un filólogo haciendo equilibrios entre ciencia y arte en la cuerda floja del malestar de la cultura, pero hoy ya conforma nuestra sensibilidad contemporánea. Por un lado, a partir de aquí se comprenden las rebeliones contraculturales, la desmitificación del principio de realidad burgués, la rebelión dionisiaca de la vida... Pero el viaje retrospectivo de Nietzsche también implica acceder de algún modo a un observatorio médico en el que la cultura burguesa asiste inerme y autocomplaciente al proceso suicida de la estetización de la política.
En cualquier caso, la batalla más importante que se libra en este libro primigenio no es la del bárbaro Dioniso contra el prudente racionalista Sócrates, sino la del Apolo mediador cultural contra el Dioniso desenfrenado (Thanatos), un voraz agujero negro que se aprovecha del agotamiento de nuestra realidad disciplinada.
Un ensayo sobre cómo la tragedia griega alcanzó la máxima perfección artística, a través de la oposición entre la terrible verdad y la resplandeciente belleza.
Los temas de que se ocupa esta obra -Eurípides y Sócrates, Apolo y Dioniso, la epopeya y la lírica, etc.-, así como las funciones docentes de su autor, catedrático de Filología Clásica en Basilea desde 1869, hicieron pensar inicialmente a la crítica académica que El nacimiento de la tragedia (1872) no era sino un tratado erudito para helenistas. Sin embargo, ya desde este su primer libro Friedrich Nietzsche (1844-1900) se proponía realmente exponer las líneas maestras de una nueva concepción del mundo que iría perfilando en obras sucesivas y que , gira en torno al pensamiento trágico, la intuición de la unidad de las cosas, la afirmación recíproca de la vida y de la muerte, el eterno retorno y la inocencia del devenir.
Los principios de la Revolución francesa siguen siendo la única base posible para una sociedad justa, incluso si, después de más de doscientos años, son más controvertidos que nunca. En El nacimiento de un nuevo mundo, Jeremy D. Popkin ofrece un relato fascinante de la revolución que coloca al lector en el meollo de los debates y la violencia que condujo al derrocamiento de la monarquía y al establecimiento de una nueva sociedad. Conocemos a Mirabeau, Robespierre y Danton, en toda su brillantez y ánimo de venganza; presenciamos la fuga fallida y la ejecución de Luis XVI; vemos mujeres exigiendo igualdad de derechos y esclavos negros arrancando su libertad a revolucionarios que dudaban en actuar según sus propios principios; y asistimos al surgimiento de Napoleón de las cenizas del Reino del Terror. Basado en décadas de estudios, A New World Begins se erigirá como el libro definitivo sobre la Revolución francesa y el inicio del mundo en que vivimos.
Los principios de la Revolución francesa siguen siendo la única base posible para una sociedad justa, incluso si, después de más de doscientos años, son más controvertidos que nunca. En El nacimiento de un nuevo mundo, Jeremy D. Popkin ofrece un relato fascinante de la revolución que coloca al lector en el meollo de los debates y la violencia que condujo al derrocamiento de la monarquía y al establecimiento de una nueva sociedad.