Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925-Madrid, 2000) nació en el seno de una familia burguesa de ideas liberales que le inculcó una educación poco convencional para la época. Con su primera novela corta,El balneario, obtuvo en 1955 el Premio Café Gijón y, tres años después, su novelaEntre visillos le valdría el prestigioso Premio Nadal. Se iniciaba así una de las trayectorias literarias más brillantes, interesantes y premiadas de la reciente literatura en lengua española, en la que sobresalen títulos comoEl cuarto de atrás, Nubosidad variableoCaperucita en Manhattan, y los ensayosEl cuento de nunca acabaryUsos amorosos de la postguerra española. Esta biografía, merecedora del Premio Comillas 2025, contiene una ingente documentación, inédita o poco conocida, compuesta de cartas y abundantes cuadernos de apuntes, notas y observaciones, así como datos aportados por familiares y amigos que la conocieron bien. El resultado es el retrato de una escritora extraordinaria, que abrió muchas sendas antes cerradas a las mujeres, y de una novelista y ensayista que en sus libros alumbró los sorprendentes matices ocultos tras unas vidas aparentemente anodinas. Es también el relato de una existencia volcada en la escritura y marcada por dolorosas experiencias vitales, reflejadas con exquisita sensibilidad en una biografía imprescindible para conocer la vida y la obra de Carmen Martín Gaite.
Un Fernando Savater más libre e iconoclasta que nunca. Carne gobernada es posiblemente su obra más personal donde a través de un viaje por sus vivencias, reflexiona sobre la política actual, el deseo y la sensualidad en la madurez. Además de explicar cómo los acontecimientos recientes han motivado su cambio ideológico y criticar la clara decadencia política y cultura del Occidente, lanza un dardo al periódico en que siempre ha escrito, El País, y un alegato a favor de la libertad sexual de los mayores.
Con un tono narrativo y un lenguaje cercano lleva al lector por una travesía que agitará conciencias y levantará polémicas.
La más bella carta de amor.
«Acabas de cumplir ochenta y dos años. Has encogido seis centímetros, no pesas más de cuarenta y cinco kilos y sigues siendo bella, elegante y deseable». Así comienza la bella carta que el filósofo y periodista André Gorz escribió a su esposa, Dorine, pocos meses antes de que los dos apareciesen muertos en su casa. Gorz fue fundador de Le Nouvel Observateur y compañero de viaje de Sartre. Sin embargo, no es la filosofía el tema de Carta a D.: esta es una conmovedora carta de amor de Gorz a su mujer. Tras sesenta años juntos, Dorine estuvo aquejada de una terrible enfermedad que terminaría con el suicidio pactado de ambos. El amor y la muerte transitan por estas páginas y nos recuerdan que amar es la entrega total.
Carta a Moscú. Escritos antiestalinistas de un socialista sin partido reúne una veintena de textos que, de 1936 a 1975, muestran el temprano compromiso del autor con la defensa de un proyecto de transformación política, social y moral que se mantuviera siempre vigilante ante toda forma de dominio totalitario, ya fuera bajo un gobierno capitalista, fascista o comunista.«Estoy convencido, y he tratado de expresarlo en todos mis escritos, que para poder resistir contra el fascismo, tenemos necesidad no tanto de medios materiales, ni de armas, ni de grandes aparatos burocráticos, como sobre todo de un modo totalmente distinto de considerar la vida y los hombres. Sin él, nosotros mismos, queridos amigos, nos convertiríamos en fascistas. Es decir: en fascistas rojos. Y debo deciros que me niego a convertirme en un fascista, y mucho menos, en un fascista rojo».Silone es un revolucionario y un hombre honesto, y por tanto, huelga decirlo, un exiliado. Es uno de esos hombres que son denunciados como comunistas por los fascistas y como fascistas por los comunistas.―GEORGE ORWELL
En este libro, publicado en 1975, y dedicado a un hijo que la autora esperaba y que sin embargo perdió, Oriana Fallaci se dirige a quien no teme la duda, a quien se pregunta sin descanso el porqué, a quien se plantea el dilema de dar la vida o de negarla. Esta obra inclasificable, que fue un gran éxito editorial, trasciende, no obstante, lo puramente autobiográfico, partiendo de la reflexión sobre sí misma y su pasado para adentrarse en una lúcida meditación sobre la disyuntiva de la maternidad. Oriana Fallaci fue una pionera del periodismo y de la literatura, y una estrella mundial en ambas facetas. Ferozmente independiente, es ya un mito de nuestros días y una escritora imprescindible cuya obra sigue tan vigente hoy como en el tiempo de su publicación.
La historia de Cartago suele contarse desde la mirada de quienes la destruyeron. Pero durante casi seiscientos años, esta poderosa ciudad del norte de África fue una de las civilizaciones más ricas, influyentes y temidas del Mediterráneo occidental. Hogar de figuras legendarias como Aníbal y Dido, de imponentes elefantes de guerra, de creaciones artísticas de enorme belleza y de una fuerza militar capaz de rivalizar con cualquier potencia, Cartago fue mucho más que la sombra proyectada por Roma sobre su memoria.
En este libro apasionante, la doctora Eve MacDonald reconstruye la cultura perdida de Cartago y la vida de su pueblo. Gracias a nuevos hallazgos arqueológicos y a una lectura crítica de las fuentes, MacDonald rescata del silencio la historia real tras la leyenda: un viaje que se inicia en el Levante fenicio de los inicios de la Edad de Hierro y que se despliega a lo largo de toda la costa africana hasta el Atlántico. Su narración devuelve a Cartago el lugar que le corresponde en la historia mediterránea y muestra cómo su influencia fue decisiva para el mundo antiguo. Recuperada de los romanos, esta es la versión cartaginesa del relato. Una historia que revela una verdad incómoda: sin Cartago, nunca habría existido Roma.
Oliver Sacks en sus cartas: un derroche de talento, ingenio, curiosidad, empatía y pasión.
Oliver Sacks, que se consideraba a sí mismo un «astrónomo de la psique» y un «doctor filósofo», fue un humanista que ejercía de neurólogo. También un extraordinario escritor, como demostraron sobradamente sus fascinantes ensayos y vuelve a quedar claro en esta antología de su epistolario.
Reunidas por su editora Kate Edgar, estas cartas recorren la vida de Sacks desde 1960, cuando se marchó de Inglaterra para empezar su carrera en Estados Unidos, hasta pocos días antes de su fallecimiento. Entre los receptores de las misivas están sus padres y otros familiares, amigos, personas anónimas que le preguntaban por síntomas que sufrían y personalidades relevantes, desde científicos como Francis Crick, Stephen Jay Gould y Antonio Damasio hasta intelectuales como W. H. Auden, Harold Pinter y Susan Sontag.
Invitado a exponer sus piezas de cerámica en el museo Nissim de Camondo, Edmund de Waal disfrutó del inesperado privilegio de adentrarse en uno de los palacetes más lujosos de París, antigua propiedad de una influyente familia sefardí. Construido por deseo del filántropo y coleccionista de arte Moïse de Camondo en 1912, el edificio acoge desde entonces una extraordinaria colección de arte francés del siglo XVIII. Sin embargo, como ocurrió a los antepasados de De Waal, los Ephrussi, también los Camondo se convirtieron pronto en blanco del antisemitismo. El infausto destino de este ilustre linaje sobrecogió a De Waal, que comenzó a escribir las cartas reunidas en este libro para rendir homenaje al recuerdo de una familia perdida y «contrarrestar el silencio del desdén». El resultado es una conmovedora y personalísima reflexión sobre el precio de la asimilación, la melancolía, los vínculos familiares, el arte, las vicisitudes de la historia y el valor de la memoria.
Las Cartas de la prisión de Rosa Luxemburgo abarcan más de dos décadas –de 1896 a 1919– y componen el retrato íntimo y político de una mujer excepcional: revolucionaria marxista, pensadora libre, observadora incansable incluso tras los muros del encierro. Desde contextos históricos diversos y distintas prisiones, Luxemburgo escribe con una claridad fulgurante sobre política, pero también sobre literatura, naturaleza, amistad, amor y deseo. A veces se sorprende de su propia fortaleza: de ese impulso vital que persiste, incluso en condiciones extremas, en un cuerpo frágil y castigado. Y, pese a todo, conserva intacta su capacidad para percibir la belleza. Mira el mundo con una mezcla única de ternura, ironía y obstinación. Esta edición, cuidadosamente prologada, recupera una voz compleja y libre, que se resiste tanto al olvido como a la mitificación. Leer hoy estas cartas no es solo un gesto de memoria: es una declaración. Porque Rosa Luxemburgo aún nos interpela con su alegría radical, su ética insobornable y su defensa feroz de la libertad.