La revolución digital acaba de empezar y tiene una magnitud que aún es difícil de dimensionar. Nos encontramos frente a un fenómeno novedoso, veloz, multifacético, que sin duda está escribiendo un nuevo capítulo en la historia de la humanidad. La vida, tal y como la conocemos hoy, se ha vuelto impensable sin la presencia de servicios, productos y prácticas digitales; y la inteligencia artificial acapara ahora todas las miradas desde que ha dado el salto de los laboratorios a una infinidad de aplicaciones cotidianas. Por su evolución acelerada, los intereses que pone en juego y sus consecuencias todavía impredecibles, la inteligencia artificial puede emplearse tanto de forma ética como no ética.
Después de Filosofía en la calle, Eduardo Infante nos vuelve a citar en el ágora de la reflexión, el debate y las grandes preguntas.
La ética es una disciplina peligrosa y subversiva, capaz de cuestionar profundamente las normas establecidas. En la Antigua Grecia, era un ejercicio de pensamiento que se practicaba en las calles, pues todo el mundo tenía derecho a opinar. Ética en la calle pretende recuperar ese cuestionamiento de las creencias y los valores para crear una plaza pública virtual que permita a los lectores dialogar entorno a preguntas que nos formulamos hoy en día: explorar qué significa vivir una vida digna y buena, qué es el bien y el mal, cuáles son los límites que nos plantea la ingeniería genética o la inteligencia artificial, entre otros.
Cada capítulo plantea un reto filosófico y ofrece varias respuestas para fomentar el debate y la reflexión en colaboración con otros: ¿Un anciano con Alzheimer sigue siendo culpable por unos crímenes que no recuerda que cometió? ¿Es el género una invención social? Con la ayuda de los grandes pensadores de la ética y del mejor cine clásico, podremos evaluar las alternativas y juzgar cual de ellas es más justa.