Vivimos inmersos en el fetichismo de «lo auténtico». Queremos consumir cosas genuinas y aspiramos a ser originales. La consagración de la autenticidad se desparrama por lo que comemos (lo bio), los lugares que visitamos (con historia, con tradición), las prendas que vestimos (la moda de lo vintage) e incluso la vida interior que desearíamos alcanzar... El siempre sagaz Lipovetsky rastrea el origen de esta obsesión en el siglo XVIII y en la sacralización que hace Rousseau de la sinceridad como valor moral supremo, y a partir de ahí recorre el camino que nos lleva al presente.
¿Pero esta pasión por lo auténtico es inocua? ¿Todo lo auténtico es necesariamente bueno por el mero hecho de serlo? ¿Y, por defecto, es nocivo todo lo artificioso? A través de su lápiz siempre afilado, Gilles Lipovetsky nos presenta, aquí, otro de sus incisivos análisis sociológicos de la hipermodernidad.
Esta obra monumental despliega, con rigor y admiración, la estructura institucional, cultural, científica y espiritual que España levantó durante los siglos dorados de su historia imperial. Desde la Santa Hermandad hasta la expedición de la vacuna, desde la Controversia de Valladolid hasta la creación de cátedras científicas, el lector se adentra en una epopeya civilizadora sin parangón.
A TRAVÉS DE FIGURAS ILUSTRES, INSTITUCIONES SINGULARES Y LOGROS ASOMBROSOS, ESTA OBRA INVITA A REDESCUBRIR EL ALMA DE UNA NACIÓN QUE SUPO FORJAR PUENTES ENTRE MUNDOS, LENGUAS, RAZAS Y CREDOS.
Del autor de El fin del Imperio", ahora llega este libro que reivindica la grandeza del modelo hispánico como constructor de orden, promotor de saberes y defensor de la dignidad humana en tres continentes. Frente a la leyenda negra, un relato documentado que muestra a España como potencia creadora de cultura, justicia y ciencia, comprometida con su tiempo y adelantada a su siglo.
La democracia está hoy en crisis también en los países donde, hasta hace poco, parecía irreversible. Frente a la idea de que no existen alternativas a la crisis, este libro aboga por tomar en serio el derecho vigente construyendo las garantías de las promesas de paz e igualdad en los derechos fundamentales. La expansión del paradigma normativo del constitucionalismo democrático, configurado como paradigma formal, no es una simple opción progresista, sino una actuación impuesta por las cartas de derechos y la única alternativa realista a un futuro de catástrofes.
Como escribe Luigi Ferrajoli, la democracia no es solo una construcción jurídica, sino sobre todo una construcción social y política, dependiente de presupuestos extrajurídicos que el derecho puede tanto promover como desalentar. De esa construcción son elementos indispensables la participación ciudadana, la formación de su sentido cívico, la maduración de una opinión pública que tome en serio el nexo entre paz, democracia, igualdad y derechos fundamentales, y el desarrollo, en el sentido común, de la consciencia de las dimensiones cada vez mayores de los intereses públicos, comunes a toda la humanidad.