Desde el liberalismo, una crítica argumentada a la deriva populista y autoritaria de la derecha en la última década.
La derecha atraviesa una crisis de identidad. Ya no se reconoce en la moderación que la llevó al poder ni en los principios que durante décadas marcaron su rumbo. Entre la nostalgia del pasado y el empuje de los nuevos populismos, arrinconada por el ascenso del nacionalismo identitario y el desgaste del institucionalismo, el liberalismo busca su lugar en un escenario dominado por la polarización.
Coordinado por el profesor Armando Zerolo, este libro coral -con textos de José F. Peláez, Javier Redondo, Joseba Louzao, Jorge Raya Pons, María Blanco, Beatriz Becerra, David Jiménez Torres y Juan Fernández-Miranda- analiza cómo la irrupción de la ultraderecha, el fracaso de proyectos centristas y la erosión de su discurso moderado han transformado el espacio conservador.
El resultado es un ensayo crítico y necesario sobre cómo la fractura de una derecha sin proyecto ni dirección, la influencia del trumpismo y el avance del identitarismo han vaciado el debate de ideas.
Este nuevo ensayo de Byung-Chul Han es un llamamiento a la salvaguarda de las fuentes de adhesión social y de familiaridad y, al mismo tiempo, se reflexiona sobre estilos de vida alternativos que serían capaces de liberar la sociedad de su narcisismo colectivo.
Los rituales, como acciones simbólicas, crean una comunidad sin comunicación, pues se asientan como significantes que, sin transmitir nada, permiten que una colectividad reconozca en ellos sus señas de identidad. Sin embargo, lo que predomina hoy es una comunicación sin comunidad, pues se ha producido una pérdida de los rituales sociales. En el mundo contemporáneo, donde la fluidez de la comunicación es un imperativo, los ritos se perciben como una obsolescencia y un estorbo prescindible. Para Byung-Chul Han, su progresiva desaparición acarrea el desgaste de la comunidad y la desorientación del individuo.
En este libro, los rituales constituyen un fondo de contraste que sirve para perfilar los contornos de nuestras sociedades. Se esboza, así, una genealogía de su desaparición mientras se da cuenta de las patologías del presente y, sobre todo, de la erosión que ello comporta.
El 8 de mayo de 1945, los últimos representantes del Tercer Reich firmaban en Berlín la capitulación del régimen nazi frente a las fuerzas Aliadas. Ese gesto ponía punto y final a la lúgubre historia de la Alemania de Hitler, pero no necesariamente a la pervivencia del nazismo en Alemania. Para ello, hacía falta mucho más que un simple documento.
En los meses y años siguientes, los Aliados emprendieron un ambicioso proceso de desnazificación, que tenía por objetivo limpiar y reeducar a toda población alemana, a la que consideraban culpable de defender la dictadura de Adolf Hitler hasta el último aliento. A su vez, millones de alemanes se enfrentaban a la necesidad de dar sentido a sus vidas tras haber participado y colaborado en aquel régimen criminal, en un largo y tortuoso proceso edificado sobre reconstrucciones del pasado, omisiones y ocultamientos.
En este libro, el reconocido historiador francés Emmanuel Droit se sumerge en ese proceso de desnazificación para ofrecernos una perspectiva inédita de uno de los aspectos menos estudiados de la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias.