Hoy, el sometimiento comienza por la lengua. La resistencia, también. En las democracias occidentales del siglo XXI se libra una batalla silenciosa por el control del pensamiento. Bajo conceptos aparentemente nobles como «inclusión», «sostenibilidad» o «justicia social» se esconde un sofisticado sistema de manipulación que redefine la realidad, reescribe la historia y condiciona la conciencia colectiva. La dictadura del lenguaje es un análisis riguroso de cómo el progre-sismo, la cultura woke, la Agenda 2030, el globalismo y la cultura de la cancelación utilizan el lenguaje como caballo de Troya para erosionar los fundamentos de Occidente: la libertad individual, la identidad cultural, los valores trascendentes y el pensamiento crítico. A través de eufemismos calculados, neologismos estratégicos y distorsiones semánticas, estas corrientes transforman el debate público en un campo minado donde disentir se vuelve peligroso y pensar libremente, subversivo. Corrección política, lenguaje inclusivo, microagresiones, privilegio, sostenibilidad, cancelación... cada término es una pieza en un engranaje más amplio de ingeniería social que opera desde la política, la educación, los medios y las redes sociales, imponiendo una nueva ortodoxia moral y silenciando voces discordantes.
Justo después de terminar La llamada, uno de los mejores libros de no ficción de los últimos tiempos, Leila Guerriero se dirigió hacia la Costa Brava tras los pasos de Truman Capote, quien escribió allí gran parte de su célebre A sangre fría.
El resultado es La dificultad del fantasma, obra de agudeza, estructura, estilo y ritmo soberbios que mezcla investigación sobre el terreno, reportaje sobre la manipulación de la memoria, diario de escritura y reflexión sobre el ejercicio de un género literario que, justamente con A sangre fría, Capote pretendió fundar. Género que Leila Guerriero ha llevado a un nivel extraordinario de rigor y excelencia.
En este ensayo erudito y apasionado, sin duda su obra más personal, Robert Graves (1895-1985) reconstruye el lenguaje mágico de la Europa antigua mediterránea y septentrional, vinculado a ceremonias religiosas populares en honor a la diosa Luna. En ella mezcla distintos géneros para, a través de los bosques mitológicos de medio mundo, sumergirnos en los antecedentes históricos, tribales y místicos de la poesía, pasando de las mitologías griegas a las simbologías panteístas y naturalistas de los bardos celtas, para terminar satirizando a la sociedad contemporánea. La presente y definitiva edición de La Diosa Blanca la ha llevado a cabo el profesor Grevel Lindop a partir de la última versión y apuntes del autor para la de 1961. Esta nueva y meticulosa traducción es obra de su hijo y albacea literario William Graves.