Según Guillermo del Valle, existe una doble amenaza que poco a poco ha ido destruyendo a una izquierda española cada vez más alejada de sus valores. Por un lado, el fundamentalismo de mercado que se ha inmiscuido hasta tal punto en los partidos progresistas que cuesta distinguir su discurso del de la derecha. Todo ello al mismo tiempo que la amenaza de la economía digital se cierne sobre millones de trabajadores, que el capital sigue concentrándose y que las desigualdades acrecentándose. Y por el otro lado, el identitarismo, un individualismo extremo que se empecina en sacralizar todas y cada una de las identidades que afloran en el mundo, sean religiosas, tribales, irracionalistas, o la peor de todas y más común en nuestro país, el nacionalismo.
Este libro es ante todo una crítica a la izquierda desde la propia izquierda, un ensayo que señala las contradicciones persistentes en las que caen los partidos progresistas españoles y que, con argumentos sólidos, aboga por nuevos planteamientos que devuelvan a la socialdemocracia hacia la senda de la libertad y de la igualdad.
EL VERDADERO PAPEL DE LA MUJER EN LOS ANTIGUOS MITOS GRIEGOS.
Los mitos griegos, protagonizados por divinidades, héroes, heroínas y monstruos, son una de las fuentes culturales más fértiles de la civilización occidental. Y como tradición, todas sus historias tienen diferentes versiones y variantes que cambian y evolucionan a lo largo del tiempo. En esta obra tan lúcida como mordaz, Natalie Haynes analiza esta transmisión de las narraciones en manos masculinas que, con monótona frecuencia, excluye de la ecuación a las mujeres. A partir de una serie de grandes protagonistas femeninas de la mitología griega, Haynes recupera las raíces sobre las que se asentaron sus historias para explicarlas en todo su alcance y entender por qué se distorsionaron algunos de los elementos que conformaban sus hazañas. El resultado es un extraordinario y riguroso relato que subsana los descuidos y excesos, y pone a estas heroínas en su original y merecido lugar.
Los más recientes acontecimientos internacionales el desarrollo de la guerra de Irak, las crecientes turbulencias de la guerra de Afganistán, la eclosión de la guerra del Líbano y el drama permanente de Kosovo no hacen sino confirmar las tesis principales sostenidas en este libro. Se ha confirmado, en primer lugar, la tesis de que sólo las guerras perdidas son consideradas crímenes internacionales, mientras que las guerras ganadas, aunque se trate de guerras de agresión que comportan una clara violación del derecho internacional, no están sometidas a reglas y los vencedores no sufren ninguna sanción política o jurídica. En segundo lugar, parece también confirmada la idea, que da título al libro, según la cual la justicia internacional incluida la justicia penal internacional sigue la voluntad y sirve a los intereses de las grandes potencias, que son tales sobre todo gracias a su enorme superioridad militar. A ello se une la impotencia normativa y reguladora de las Naciones Unidas, relegadas a desempeñar una función legitimadora, acomodaticia y apologética del statu quo impuesto por las grandes potencias. Existe, por tanto, una «justicia de los vencedores», que se aplica a los derrotados y oprimidos, con la connivencia de las instituciones internacionales, el silencio de gran parte de los juristas académicos y la complicidad de los medios de comunicación.