En la tercera semana de febrero de 1944, las fuerzas aéreas aliadas con base en Gran Bretaña e Italia lanzaron su primera gran ofensiva de bombardeos contra Alemania. Su objetivo: aniquilar las principales fábricas y centros de producción de la Luftwaffe y, al mismo tiempo, atraer a los aviones alemanes a una batalla aérea de desgaste con la que neutralizar a la aviación germana antes del desembarco de Normandía. Oficialmente llamada operación Argument, esta ofensiva aérea no tardó en conocerse como la «Gran Semana», y fue uno de los momentos decisivos de la Segunda Guerra Mundial.
Durante algo más de cinco décadas, ha sido espía, matón, mayordomo, oficial nazi, estafador, donjuán, peluquero y asesino, entre docenas de personajes que, con frecuencia, exigieron de él la máxima solvencia interpretativa. Pero Michael Caine no dejó de ser nunca Michael Caine para una audiencia rendida a sus encantos.
Su metro noventa, sus rizos rubios, su sonrisa socarrona y sus párpados pesados como leños encarnaron al tipo que muchos querríamos ser: un fresco, un canalla, un héroe, un caballero, casi siempre todo al mismo tiempo, y casi siempre un peldaño por encima de lo meramente humano. Publicado por primera vez en español, este libro abarca casi ocho décadas de sus peripecias y nos permite comprobar que ni siquiera rodeado por el oropel de Hollywood dejó de ser nunca el niño esquivo, huraño y burlón del humeante Londres de su infancia.
La gravedad y la gracia comprende los cuadernos que Simone Weil (1909-1943) escribió en Marsella entre el otoño de 1941 y la primavera de 1942. «Auténticos fogonazos de luz que tratan temas concernientes a lo más real del espíritu humano: la sed de absoluto, la fe, el amor, la verdad, la contradicción, el trabajo, la desgracia, el sufrimiento, la injusticia, el ateísmo... o el más intrincado terreno de lo sobrenatural. Un pensamiento alentado por una enorme sed de verdad y ahormado a la luz de una inteligencia serena y proba. Un ejercicio filosófico que da cuenta de hasta qué punto su autora entiende la filosofía como virtud, como "trabajo sobre uno mismo" con vistas a "una transformación del ser"». (Del prólogo de Carmen Herrando Cugota)
Traducción de Íñigo Sánchez-Paños y Elena M. Cano