El nombre de Derrida está estrechamente vinculado al término deconstrucción, idea que propugna la disolución de fronteras estrictas entre filosofía y literatura. Se convierte así en una estrategia de lectura, en un mecanismo textual por encima del autor y del texto.
En los márgenes de los folios de los manuscritos medievales los artistas daban rienda suelta a sus fantasías e imaginación, liberándose de las normas iconográficas imperantes para las miniaturas centrales. En este espacio de libertad se sitúan los textos aquí reunidos; por eso el libro se titula Marginalia. Escritos desde 2012 hasta la actualidad, algunos inéditos y otros por encargo para periódicos, revistas, o conferencias, sus temas son los habituales en mis libros de estudio (literatura, mística, arte) aunque tratados de modo diverso, junto a otros que se refieren a lecturas, experiencias, recuerdos, o situaciones vitales. Trabajo y vida se encuentran así imbricados, pues la intención que los orienta no es otra que la comprensión. Son reflexiones acerca de un verso, una escena fílmica, un acontecimiento, a la espera siempre de que la escritura desvele su significado. Se trata así de un conjunto de textos heterogéneos que el azar ha hecho que se encuentren, con la aspiración de que formen una unidad.
María Antonieta de Austria, reina de Francia y consorte de Luis XVI, ha pasado a la historia como una monarca derrochadora, manipuladora, superficial e insensible a los sufrimientos de su pueblo. De hecho, en la construcción de su figura siempre suele recurrirse a la anécdota en la que, ante la falta generalizada de pan en París, la reina respondió "que coman pasteles", un desplante que habría servido por sí solo para justificar cualquier revuelta social en una época convulsa, construida sobre la desigualdad. Sin embargo, ¿cuánto hay de cierto en este cruel retrato de la última reina de Francia? ¿Fue María Antonieta la víctima de una campaña de desprestigio a cargo de los panfletistas de la Revolución?