¿Qué significa llevar una vida libre en un mundo que empuja al conformismo? ¿Qué implica desobedecer cuando la obediencia perpetúa la injusticia? ¿Y qué sentido tiene caminar sin rumbo fijo, salvo el de alejarse del ruido y pensar con claridad?
Pisar la tierra con libertad reúne tres de los textos más lúcidos y radicales de Henry D. Thoreau —Desobediencia civil, Caminar y fragmentos de Walden— en los que se entrelazan la crítica al poder, la búsqueda de una existencia esencial y la defensa de la naturaleza como espacio moral. A través de ellos, Thoreau invita a vivir con conciencia, a oponerse a lo que degrada la dignidad humana y a abrir caminos propios lejos de las sendas marcadas.
Esta edición cuenta con una introducción del crítico literario Toni Montesinos, que lee a Thoreau desde nuestro presente y lo presenta como un autor imprescindible para quienes buscan una vida más auténtica, libre y resistente.
¿Qué pasaría si un día, de repente, el planeta en el que vivimos nos pareciera tan siniestro como extraño, como si nos hubieran teletransportado a un planeta lejano? Ese aterrador futuro ya es nuestro presente. La hidrosfera, que sustenta toda la vida del planeta, se está revelando ante el calentamiento global: nos enfrentamos a diluvios primaverales casi bíblicos, sequías devastadoras, olas de calor, incendios forestales y mortíferos huracanes y tifones otoñales que causan estragos en los ecosistemas y en la sociedad.
Durante demasiado tiempo hemos juzgado erróneamente la naturaleza misma de nuestra existencia y sobre lo que se sustenta. Hemos creído que vivíamos en un planeta de tierra, cuando la realidad es que vivimos en un planeta de agua, y ahora la hidrosfera del planeta se está resilvestrando en medio de un clima que no deja de cambiar, y está llevando a nuestra especie, así como a todas las demás, a una extinción masiva en su búsqueda de un nuevo equilibrio.
A lo largo de últimas décadas, la producción y el consumo de plástico han aumentado de una manera imparable, y esta situación se ha visto agravada a causa de la pandemia mundial de covid-19. En la actualidad, las toneladas de envases y bolsas realizados con plásticos de un solo uso acumuladas en los vertederos es tan elevada que supone un problema medioambiental inmanejable. Hay plásticos que no se pueden reutilizar y solo disolviendo su estructura, a través de calor y abrasión, es posible reciclar sus componentes; pero este proceso tiene grandes riesgos para la salud debido a la emisión de micropartículas que terminan en el aire que respiramos. Esto lo saben las empresas que producen plástico y las distribuidoras que lo utilizan, pero no parece importarles. Mediante campañas de desinformación tejidas de manera irresponsable por dichas empresas y sus lobbies pertinaces, el plástico se ha introducido progresivamente en la economía productiva.