«El gozo que van a pregonar estas páginas no es el que se experimenta porque las cosas vayan bien, sino el que no cesa de brotar ‘a pesar de que’ las cosas vayan cuesta arriba (no quiero decir mal). Este es, me parece, el sentido de la bienaventuranza cristiana: no se promete en ella la felicidad a los pobres porque vayan a dejar de serlo, ni a los que tienen hambre porque ya está llegando alguien con el bocadillo. El gozo que allí se promete es aquel en el que las razones para la alegría son más fuertes que las razones para la tristeza, no el gozo que proporcionan la morfina o la siesta.
A esa alegría –os lo juro– no estoy dispuesto a renunciar. Este libro prolonga mi testimonio de fe en la vida con minúsculas y en la gran Vida con mayúscula».
El químico Vladimir Sánchez, más conocido en redes como Breaking Vlad, nos invita a disfrutar de la química a través de múltiples curiosidades, ejemplos prácticos y un lenguaje cercano que redimen esa materia que tanto nos hizo sufrir en nuestra adolescencia.
Todos hemos estudiado los átomos y las moléculas en algún momento de nuestras vidas, pero ¿realmente entendemos lo que nos rodea? Breaking Vlad nos enseña lo que él aprendió siendo niño: todo, absolutamente todo, es química. Lamentablemente, es una materia que cae mal y tiene muy mala fama, pero es porque no hemos entendido ni lo que significa ni lo que representa. Vlad nos trasmite su pasión por la química para que podamos ilusionarnos y despertar nuestra curiosidad por todo aquello que está presente a pesar de que no lo podamos ver.
Este libro es uno de los pilares básicos en la defensa del realismo científico. Su aportación ha sido fundamental en el desarrollo de varios argumentos en apoyo de las posiciones realistas. Niiniluoto defiende un realismo científico alejado tanto del realismo ingenuo como del realismo metafísico. Considera que la realidad no es tal como se nos presenta de forma inmediata, sino que accedemos a ella a través de nuestros esquemas conceptuales; y considera que no hay ni habrá en un hipotético final de la ciencia una descripción única y verdadera de cómo es el mundo. Por lo tanto, hemos de aceptar el pluralismo ontológico y el perspectivismo para articular un realismo adecuado al funcionamiento real de la ciencia. No obstante, Niiniluoto argumenta que la aceptación de estas tesis es compatible con la defensa de la teoría realista de la verdad como correspondencia. Nuestro conocimiento del mundo a través de la ciencia es falible y perfectible, pero, como ya defendió Karl Popper, nuestras ideas científicas son crecientemente verosímiles.