Este libro da cuenta de esa revolución o de esas revolucionesw. Es la biografía canónica y de absoluta referencia de Thoreau, en la que se relatan los viajes interiores y exteriores de un hombre que ha marcado la historia universal.
«Los romanos reciben el nombre de dueños del mundo, pero no tienen ni un terrón suyo». Una década después de haber participado en la destrucción de Cartago y de haber disfrutado de las mieles del triunfo, Tiberio Sempronio Graco deberá enfrentarse a un enemigo aún más duro y correoso que los púnicos. Numancia, cabeza de los belicosos celtíberos, lleva años plantando cara a Roma y Tiberio marchará a Hispania para combatir como cuestor junto con el cónsul Mancino. Solo su actuación decisiva evitará la aniquilación de las legiones, humilladas una vez más por los numantinos. Recibido como un héroe por el pueblo romano, será, sin embargo, víctima de las rencillas que emponzoñan el Senado, a menudo más acerbas que la propia guerra. Tiberio, cada vez más consciente de los problemas que azotan a su patria, atormentado por la degradación de la vida de sus conciudadanos, obligados a luchar en lejanas campañas mientras sus tierras son usurpadas por la oligarquía senatorial, pugnará como tribuno de la plebe por cambiar una Roma podrida. Una tarea para la que tendrá que maniobrar en la intrincada política romana y enfrentarse a poderosos enemigos en el Senado, dispuestos a todo para conservar sus privilegios.
El tiempo es un tema de reflexión tan apasionante como escurridizo. Si no nos lo preguntan, todos sabemos qué es, pero, como advirtió san Agustín, si tratamos de definirlo, acabamos enredados en complejas paradojas. Nuestra vida se mueve en una leve franja de tiempo presente, con un pasado, que ya no es, a sus espaldas, y un futuro, que aún no es, por delante. Proust elogió la capacidad del arte para resucitar momentos pretéritos de nuestra vida; los existencialistas alabaron la conciencia de nuestra finitud como forma de autenticidad; los biólogos hablan de un tiempo interno que regula funciones vitales sin nuestra intervención consciente y Albert Einstein definió el tiempo como la cuarta dimensión. Safranski explora de forma atractiva y accesible la multiforme experiencia humana del tiempo y descubre en su inexorable transcurso un rasgo esencial de la condición humana.