Qué significa ser obediente a la naturaleza humana y al objetivo de la sociedad, y desobediente a todo tipo de ideales e ideologías políticas: he aquí el problema central de este conjunto de ensayos, reunidos por el autor poco tiempo antes de su muerte, en 1980, un manifiesto personal que sintetiza las ideas fundamentales de uno de los más importantes psicólogos y sociólogos del siglo XX. Fromm expone aquí su concepción de los requerimientos básicos para una vida humana plenamente realizada (necesidades de relación, de enraizamiento, de trascendencia y de identidad), y critica las estructuras sociales que obstaculizan su cumplimiento. Describe cómo las naciones técnicamente avanzadas han logrado un nuevo tipo de individuo -el homo consumens, un hombre consagrado a la posesión y al consumo, pero solitario, aburrido y ansioso: un hombre-organización peligrosamente obediente-y afirma que tanto el capitalismo como el comunismo totalitario se mueven hacia una burocracia industrial negadora de la vida, el primero por ignorar, y el otro por traicionar, los ideales de un socialismo auténticamente humanista en el cual los individuos prevalezcan sobre las cosas, la vida sobre la propiedad y el trabajo sobre el capital.
Lucio Anneo Séneca, el gran maestro estoico, nos legó sus enseñanzas sobre el arte del vivir en los tres tratados que recoge este volumen. Son diálogos en los que, con un estilo directo, se tratan temas como la felicidad, el retiro del mundanal ruido, el desarrollo del tiempo o la relación entre placer y virtud.
Las siguientes páginas ofrecen un cúmulo de consejos para apartarnos del exceso y la negligencia, la ambición y la ligereza, la soberbia y el lucro... o recordarnos cómo es posible ser feliz sin deseo ni temor, tan solo gozando de la Naturaleza. Una guía vital conducida siempre por el gran motor del conocimiento y la curiosidad.
«Es feliz el que se contenta con lo presente,
sea lo que sea, y es amigo de sus cosas.»
Sobre la Ilustración es la reunión de los tres fundamentales textos que Michel Foucault dedicó en los últimos años de su vida, entre 1978 y 1983, a la cuestión de la Ilustración. Con el replanteamiento de esa cuestión, y mucho más allá de una mera reflexión historiográfica, el autor francés lleva a cabo una profunda reflexión sobre el presente y la propia filosofía. Desplazados con respecto al «lugar postmoderno» en que algunos intérpretes han querido ubicar a Foucault, y sin hacer tampoco de la Ilustración una herencia que hubiera que preservar a toda costa, esos textos reivindican el carácter ilustrado y moderno de la filosofía que es posible y necesaria en la actualidad. Su condición de conferencias o seminarios hace de estos tres textos un ejemplo vivo del pensamiento foucaultiano aunque, a diferencia de otros de sus análisis concretos sobre la locura, el poder o la sexualidad, se encuentra en ellos un planteamiento explícito de carácter «metafilosófico» acerca del objeto, método y límites de la práctica filosófica, cuyo conocimiento es esencial para comprender el sentido general del proyecto filosófico de Foucault.