¡Que lean! Es importante que los niños y las niñas lean libros en papel. Que se sumerjan en ellos y que dibujen, subrayen y doblen sus páginas. Que atesoren libros, que acudan a las bibliotecas y que asistan a clase sin artefactos tecnológicos frente a ellos. Cientos de estudios demuestran que la lectura por placer tiene un impacto único en el aprendizaje cognitivo de los niños. Fomenta el lenguaje, los conocimientos generales, la creatividad, la atención, la escritura, la expresión oral, la autocomprensión y la empatía. No hay herramienta más útil para el desarrollo cerebral que un libro.
Frente a los efectos desastrosos de las pantallas, Michel Desmurget, uno de los neurocientíficos de referencia en este campo y la voz que más tiempo lleva alertando de los efectos perniciosos de las pantallas en el cerebro infantil, propone un enfoque optimista con soluciones concretas para evitar que nuestros hijos e hijas se conviertan en cretinos digitales.
El repertorio de personajes que han marcado nuestra historia pero que ocultan vidas realmente execrables ¡se amplía!
En esta nueva hornada de los ilustres más execrables de la historia, Malcolm Otero y Santi Giménez dan un buen repaso a personajes tan respetados como la reina de Inglaterra Isabel II, sacarán la tarjeta roja a ídolos del fútbol como Pelé o Maradona y revisarán referentes de la literatura como Mercè Rodoreda, Virginia Woolf o Saint-Exupéry.
Tras esta escabechina de mitos y referentes, los autores nos regalan un bonus track para hacerse perdonar: una recopilación de personajes inéditos de los que nunca han hablado en la radio.
ES UNA OBRA INSPIRADORA QUE EXPLORA EL MUNDO DE LAS VENTAS INMOBILIARIAS DESDE UNA PERSPECTIVA PROFUNDA, HUMANA Y ESTRATÉGICA. A TRAVÉS DE REFLEXIONES, PRINCIPIOS Y EJERCICIOS PRÁCTICOS, GUÍO AL LECTOR A COMPRENDER QUE EL ÉXITO EN LAS VENTAS NO SE BASA ÚNICAMENTE EN CIFRAS O DESCUENTOS, SINO EN EL ARTE DE COMUNICAR VALOR, CONECTAR EMOCIONALMENTE CON EL CLIENTE Y OFRECER EXPERIENCIAS MEMORABLES.
Pocos lugares en la Tierra han despertado tanta fascinación como el Polo Norte. Un lugar inhóspito, impregnado de una belleza extraordinaria que se sumerge en la oscuridad total durante seis meses, mientras que el resto del año permanece soleado. Un territorio inabarcable que parece impedir cualquier tentativa humana de recorrerlo. Y, sin embargo, en ocasiones, alguien se adentra en sus misterios y regresa cargado de historias y visiones. Así lo hizo el filósofo y aventurero Erling Kagge en 1990 cuando se convirtió en la primera persona en aventurarse en el Polo Norte con la única ayuda de unos esquís. Lo hizo avanzando durante sesenta días, un pie detrás del otro, ante un horizonte infinitamente blanco.
Pero esta no solo es la crónica de aquella hazaña excitante y pionera: es un relato apasionante sobre el interés humano por conquistar los confines del planeta y una poderosa reflexión sobre nuestra relación con él. En este relato fascinante, Kagge nos regala una nueva historia del mundo que abarca miles de años, desde Heródoto, pionero en imaginar cómo sería el punto más septentrional de la Tierra, hasta la legendaria "carrera" de Fridtjof Nansen contra Robert Peary para alcanzar el Ártico, pasando por los cartógrafos que trazaron los primeros mapas del mundo con los que llegar a este lugar que parecía inalcanzable.
Másallá del Polo Norte es una aventura y es la historia de una obsesión, un libro sobre la realización de sueños ocultos, sobre padres difíciles e hijos difíciles, y un registro psicológico de lo que significa seguir adelante ante la adversidad.
Entre 1885 y 1886 Nietzsche ofrecía dos títulos que condensaban su ideología principal, de manera muy distinta. Si Así habló Zaratustra expresaba su mensaje intelectual de forma poética y enigmática, Más allá del bien y del mal aparecía, en cambio, como discurso directo y perfectamente estructurado. La denuncia a la vacuidad del pensamiento general, acrítico y sujeto a la moral judeocristiana, emerge entonces en toda su crudeza, para animarnos a superarlo. Debemos situarnos por encima de él, «más allá del bien y del mal», esa debería ser nuestra «condición de vida».