Pilar Cernuda hace en estas páginas un recorrido por sus más de cincuenta años de profesión, en los que ha vivido experiencias que nunca imaginó; ha conocido a personajes a los que jamás pensó conocer por estas páginas pasan, entre otros, Serrat, Massiel, Yves Montand, Geraldine Chaplin, Theodorakis, Miguel Ríos o Melina Mercouri y sido testigo directo de situaciones insólitas y momentos que forman parte de la historia. También ha tratado a los compañeros de oficio más influyentes, a dirigentes de todos los partidos, presidentes de gobierno y, por supuesto, a los reyes. A través de sus recuerdos desvela confidencias que ha guardado durante este tiempo y que explican algunas decisiones de Estado e iniciativas políticas nunca aclaradas.
«Este libro no es una despedida de la profesión. Ni de la profesión ni de nada. Sigo, en todo, al pie del cañón. Mientras el cuerpo aguante, sienta pasión por el oficio y mis jefes sigan confiando en mí, estaré, como siempre, detrás de la noticia».
Si echamos un vistazo a la historia reciente, vemos cuáles son las dos perspectivas que más han conformado nuestras ideas sobre el liderazgo: la economía, centrada en la productividad, y la psicología, centrada en la motivación.
Ochenta años después del final de la Segunda Guerra Mundial, son muchos los episodios y secretos que se guardaron a toda prisa en favor de la reconstrucción del mundo
. Desde el suicidio de Hitler en abril de 1945 al lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki, pasando por los bombardeos de castigo contra Alemania y Japón, hasta la trágica vuelta a casa de los supervivientes del Holocausto o los crímenes cometidos en el último minuto, el afán por contar un desenlace feliz corrió un velo sobre hechos y datos que han quedado en el olvido hasta hoy.
Grego Casanova, historiador, periodista y youtuber, revela con gran pulso narrativo y rigor en las páginas de este libro lo que nunca te contaron de una contienda que hasta el final fue destrucción, discordia y sangre.
Luis XIV gobernó Francia desde su dormitorio. Durante la segunda Guerra Mundial Winston Churchill gobernó Gran Bretaña desde el suyo. Los viajeros acostumbraban acostarse con extraños y familias enteras compartían la cama en muchos hogares preindustriales. Las camas era artículos caros y, a menudo, de exhibición. A Tutankamón lo enterraron en un lecho de oro; los griegos acaudalados partían al más allá en camas-comedor y a los victorianos de clase media fallecidos se les reclinaba sobre una cama en el salón.
En esta amplia historia social, que cubre los últimos 70000 años, Brian Fagan y Nadia Durrani analizan el papel infinitamente variado a lo largo del tiempo. Este era un lugar para el sexo, la muerte, el parto, la naración de historias y la socialización, así como para dormir. ¿Pero quién hacía qué con quién, por qué razones, y como era que esto podía variar increíblemente según el momento y el lugar? Es apenas en la era moderna que la cama se ha transformado en una zona privada y oculta, y en gran medida su rica historia social ha quedado en el olvido.
Este alegato a favor de la ética a la hora de contar historias y pensar en utopías defiende que la búsqueda de la verdad ante la violencia y la catástrofe climática tiene que mirar en distintas direcciones: hacia atrás, para comprender qué ha pasado, y hacia delante, para mostrar lo que será y no olvidar que también debemos hablar de lo que podemos esperar.
La actual pandemia ha revelado el concepto de «contagio» como uno de los más significativos de esta época que acaba de inaugurar la rápida propagación de la COVID-19. La relevancia del concepto reside en su ambivalencia: «Se da contagio en la magia, se da contagio en la ciencia […]: hay quien cree que la economía de mercado pertenece a la segunda y, en cambio, quien está convencido de que el turbocapitalismo y el vudú se parecen más de lo que se suele imaginar».
El libro analiza con audacia y modestia estas dos acepciones del concepto de «contagio», así como las consecuencias, los límites y las oportunidades que ha desencadenado la pandemia. Audacia porque presenta una amplia batería de conceptos en un prolífico ejercicio de experimentación. Modestia porque con ese ejercicio no pretende decir la última palabra, sino proporcionar conceptos como quien lanza aros salvavidas al mar en medio de un naufragio. Quizá a partir de esos salvavidas se puedan delinear el eje de coordenadas o el atrapasueños con los que llegar a rozar el acontecimiento histórico que ha encerrado a medio mundo en casa.