¿Qué tiene que ver la literatura con los principios de la termodinámica y el concepto de entropía planteados por Rudolf Clausius en 1865?
La concepción y el estudio de la literatura suelen remitir a un sistema cerrado y estable. Eso era comprensible en el siglo XIX, pero ya no. Hoy, el estudio de la literatura entendido como exégesis textual y vidas de santos no sirve para explicar cómo y por qué sigue siendo una actividad social y cultural significativa.
Literatura, lengua y lugar se pregunta, aplicando los principios de la termodinámica, qué pasa en la confluencia de estos tres elementos en un mundo acelerado y cambiante.
Rememorar episodios antiguos que han marcado el devenir histórico y figuras del pasado que han sido modelo de pensadores, literatos e historiadores a lo largo de la historia no es solo un acto de justicia y de agrado colectivo; es también, o más aún si cabe, un estímulo para indagar en la complejidad de la mente y el comportamiento humano.
Este libro es fruto del estímulo que ha supuesto la celebración a la par, dos mil quinientos y mil novecientos años después, respectivamente, de la Batalla de Salamina y de la muerte del historiador Tácito: de un evento histórico que dio pie a algunas de las obras literarias más bellas e influyentes en la literatura occidental y de un historiador de aguda visión y sensibilidad literaria que, ante todo, profundizó en la relación entre la acción política y el carácter humano.
A través de las páginas de este libro, el lector podrá indagar en ese compacto tejido que crean conjuntamente los hechos históricos y la visión literaria del mundo y de la realidad.
La lectura de algunos clásicos puede ser complicada, parecido a todos aquellos retos difíciles de acceder por el esfuerzo, la paciencia y la concentración que requieren. La gente acude a lo clásico porque nunca defrauda, porque nos identifica y nos hace felices. ¿Por qué no ocurre lo mismo con la literatura? ¿Por qué la palabra clásico referida a un libro ahuyenta más que acerca?
Gabriel Lara de la Casa tratará de acercarte a esa literatura en mayúsculas que son los grandes clásicos y lo hará a través de obras que todos conocemos: Kafka, Joan Didion, Valle-Inclán o Stefan Zweig son algunos de los nombres que encontraremos.
Es curioso que los libros cuanto más leídos son más vida poseen y en cambio nosotros, querido lector, cuanto más leemos de menos vida disponemos. Ellos tienen muchas y nosotros solo una. Escoge bien lo que lees. Apuesta por los clásicos pues son los únicos que te dejarán una huella indeleble.
Sócrates no solo sabía que ignoraba toda técnica para acceder al bien y al Dios. Precisamente sabía que la ignoraba porque entendía de amor; y como entendía de amor, entendía de muerte. La sabiduría socrática es siempre, por lo menos, muy difícil de superar. ¿Acaso en nuestro tiempo se la ha dejado atrás definitivamente? ¿No ocurrirá que todavía tiene que enseñarnos lo que solo hoy, devastado el mundo en formas que antes no se pudieron imaginar, podemos aprender?
Tal vez por ello sea preciso volver a hacerse niño, para escuchar y mirar de nuevo los temas que mueven el corazón humano: el amor a los padres y a los amigos (philía), el amor que nace de la atracción (eros), amores ambos que tienen que ver con la caza filosófica y confrontan con la alteridad de los otros.
Se entra en la amistad y en el amor erótico sin saber cómo, no guiados por la conciencia o los conceptos, y menos aún por la filosofía. Pero nada obliga a suponer que la evolución de eros y philía tenga que conservar esta condición. El ser humano es también afán de claridad, afán de control de sí mismo; en definitiva, buscador de la virtud y la excelencia, que en la vida adulta a veces logra abrir a la trascendencia.
Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) impartió sus lecciones de filosofía del derecho a lo largo de siete cursos entre 1817 y 1825. Esta nueva edición crítica ofrece la suma de este work in progress reuniendo por primera vez en castellano la integridad de los niveles textuales (epígrafes, comentarios, apostillas y acotaciones) con sus distintas notas y variantes. El lector ve así configurarse la trabazón lógica del sistema a partir del rico universo de referencias filosóficas, jurídicas e históricas como la tarea de «captar su época en pensamientos».
Adopte una posición activa de una vez portodas en el mundo de su adolescente.¡Relájese! Su cordura sobrevivirá a estos complicados años de la adolescencia, y de la misma forma sus hijos, siempre y cuando usted determine límites saludables que trabajen en beneficio de ellos y de usted mismo. Límites con los adolescentes le enseña cómo hacerlo.El Dr. John Townsend, autor de libros de éxitos en ventas y consejero, comparte su experimentada perspicacia y le brinda la guía que usted necesita a fin de ayudar a sus adolescentes a ser responsables con sus acciones, actitudes y emociones, así como también a adquirir una apreciación y un respeto más profundos, tanto por usted como por ellos mismos.