La dispersión, publicado por Eugenio Trías a principios de los setenta, ofrece un conjunto de aforismos -lúcidos y lúdicos- sobre los principales temas y problemas de la filosofía, del arte, de la escritura misma y también del quehacer humano. Cada uno de esos breves textos constituye una invitación a reflexionar sobre aquellas cuestiones que por su carácter trascendental han sido objeto permanente en nuestras inquietudes. Un Eugenio Trías vitalista, a ratos carnavalesco y hedonista pero siempre profundamente platónico, lanza un guante al lector en cada texto de este sugerente y provocador libro que incita a la reflexión e, incluso, a la polémica también. Y es que, como señalaba el propio Trías, «Escribir es inscribir algo en la carne. Es tatuar al que lee.»
Una misteriosa estatua de la antigua Roma subastada en Sotheby's de Londres por 24,5 millones de dólares es el comienzo de esta historia. ¿Por qué desapareció de la vista del público durante setenta años? ¿Quién fue su dueño, el hombre cuya muerte se convirtió en el secreto mejor guardado de la aristocracia argentina? Con la pasión, la curiosidad y la precisión del periodismo, Federico Fahsbender logró entrar en el corazón de una elite para desentrañar el enigma de la estatua y de su amo, Federico Zichy Thyssen, un conde drogadicto con una mansión en Barrio Parque, heredero del magnate alemán del acero que fue uno de los principales financistas de Adolf Hitler. En sus últimos años, Zichy Thyssen se enfrentó a sus hijos, en una disputa por una herencia multimillonaria que continuó más allá de su tumba. Internaciones forzadas, un funeral escandaloso y una guerra de sucesión con un nivel de lujo y riqueza impensado en el siglo XXI, en una investigación que se lee como una novela y que retrata el fin de una era de la aristocracia y el derrumbe de un linaje.
En este ensayo erudito y apasionado, sin duda su obra más personal, Robert Graves (1895-1985) reconstruye el lenguaje mágico de la Europa antigua mediterránea y septentrional, vinculado a ceremonias religiosas populares en honor a la diosa Luna. En ella mezcla distintos géneros para, a través de los bosques mitológicos de medio mundo, sumergirnos en los antecedentes históricos, tribales y místicos de la poesía, pasando de las mitologías griegas a las simbologías panteístas y naturalistas de los bardos celtas, para terminar satirizando a la sociedad contemporánea. La presente y definitiva edición de La Diosa Blanca la ha llevado a cabo el profesor Grevel Lindop a partir de la última versión y apuntes del autor para la de 1961. Esta nueva y meticulosa traducción es obra de su hijo y albacea literario William Graves.
Un llamado a reformar las instituciones democráticas tradicionales para frenar los regímenes autoritarios contemporáneos
Estamos atravesando una época convulsa en la que la gobernanza neoliberal, el ascenso generalizado de la extrema derecha, la política de bloques, y otras formas de autocracia se están imponiendo en diferentes latitudes del planeta. Steven Levitsky y Daniel Ziblatt ofrecen aquí un marco teórico coherente y aportan ejemplos de todo el mundo para comprender el giro autoritario generalizado y explicar cómo los partidos políticos se vuelven contra la democracia. A partir del caso estadounidense y mostrando la evolución de otros países en la consecución de mejoras y reformas para la sociedad y las libertades civiles, los aclamados profesores de Harvard proponen una serie de reformas con las que salir de una espiral de crisis y constituir lo que ellos llaman la única democracia factible. Un libro necesario, legible y convincente.
Tras el brutal golpe de Estado de 1936, la represión fue uno de los pilares fundamentales para que la dictadura franquista se mantuviera durante cuarenta años en el poder, y la Dirección General de Seguridad (DGS), situada en la Real Casa de Correos, en plena Puerta del Sol, el símbolo del terror impuesto.
Por los calabozos de la DGS pasaron miles de hombres y mujeres que fueron encarcelados, torturados y asesinados: Marcos Ana, Marcelino Camacho, Enrique Ruano, Nicolás Sartorius o el histórico dirigente comunista Julián Grimau, entre otros. A pesar de que la DGS se mantuvo activa hasta entrada la democracia, actualmente no queda vestigio alguno que rememore lo que allí sucedió. Hay placas en honor a los que lucharon el 2 de mayo de 1808, a las víctimas del atentado del 11M o a los muertos por la Covid-19, pero nada que recuerde a todos aquellos que padecieron la dictadura de Franco.
El 8 de mayo de 1945, los últimos representantes del Tercer Reich firmaban en Berlín la capitulación del régimen nazi frente a las fuerzas Aliadas. Ese gesto ponía punto y final a la lúgubre historia de la Alemania de Hitler, pero no necesariamente a la pervivencia del nazismo en Alemania. Para ello, hacía falta mucho más que un simple documento.
En los meses y años siguientes, los Aliados emprendieron un ambicioso proceso de desnazificación, que tenía por objetivo limpiar y reeducar a toda población alemana, a la que consideraban culpable de defender la dictadura de Adolf Hitler hasta el último aliento. A su vez, millones de alemanes se enfrentaban a la necesidad de dar sentido a sus vidas tras haber participado y colaborado en aquel régimen criminal, en un largo y tortuoso proceso edificado sobre reconstrucciones del pasado, omisiones y ocultamientos.
En este libro, el reconocido historiador francés Emmanuel Droit se sumerge en ese proceso de desnazificación para ofrecernos una perspectiva inédita de uno de los aspectos menos estudiados de la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias.