Las voces del #SeAcabó reunidas en un libro para romper el silencio contra la violencia sexual. Cristina Fallarás lleva años recibiendo y compartiendo testimonios de mujeres víctimas de violencia de género (primero en Twitter y después en Instagram). En febrero de 2024, esta última red social le cerró la cuenta y todo estalló. En ese momento, Cristina decidió publicar todos esos testimonios en formato libro como herramienta de lucha contra el maltrato a las mujeres, al temer que pudiera perder todo el material acumulado durante tanto tiempo. La forma en la que lo compartía era mediante captura de pantalla, eliminando el nombre de la víctima, eso era lo que ellas le pedían: No publiques mi nombre. Este libro recopila parte de esos testimonios como una forma de salvarlos del olvido. Las voces reunidas en estas páginas crean una poderosa arma de resistencia política que demuestra que decir #SeAcabó nos permite romper el silencio, el miedo y la vergüenza. La compilación está acompañada, además, de un estudio de la socióloga Nerea Barjola que profundiza el fenómeno del #SeAcabó y los testimonios tras él.
El apellido Kennedy ha sido sinónimo de riqueza, poder, glamour y, sobre todo, integridad. Pero esta fachada cuidadosamente construida esconde una oscura verdad: el patrón de abuso físico y psicológico de mujeres y niñas por parte de los hombres Kennedy, que ha ido dejando un rastro de ruina y muerte en cada generación.
A lo largo de décadas de escándalo tras escándalo desde agresiones sexuales, difamaciones, suicidios y homicidios involuntarios, la familia y sus defensores han mantenido intacta la marca Kennedy. Ahora, la periodista Maureen Callahan autora superventas en Estados Unidos revela la historia oculta de violencia y explotación de los Kennedy, dejando al descubierto su sexismo impenitente y su depravación desenfrenada. Al tiempo que logra situar a estas mujeres y niñas en el lugar que les corresponde en la historia de la dinastía: desde Jacqueline Onassis y Marilyn Monroe hasta Carolyn Bessette, Mary Jo Kopechne, Rosemary Kennedy y muchas otras cuyos nombres no son tan conocidos pero deberían serlo.
¿Por qué tanto ensañamiento con el cinismo? Porque el cínico cometió el terrible pecado de señalar el idealismo con el dedo y gritar: «¡El rey va desnudo!». Desde entonces, los maestros de la filosofía los ignoran, los silencian, los tergiversan, los caricaturizan o directamente los descalifican para que su mensaje quede oculto. Platón defendió la existencia de un modelo eterno, perfecto e inmaterial de hombre al que debemos someternos. Pero Diógenes se ríe de esta teoría y busca por las calles de Atenas, con una linterna en pleno día, a ese hombre ideal. Platón define al ser humano como «un animal de dos pies y sin plumas», y los académicos que lo escuchan admiran su sabiduría. Mientras tanto Diógenes sale a la calle, toma un gallo, le quita las plumas, lo tira al suelo de la elitista escuela y le dice a Platón: «Aquí tienes a tu hombre». Este se niega a debatir con Diógenes y lo trata siempre de loco. A partir de ese momento, los idealistas siguen la actitud del maestro.
No me tapes el sol busca actualizar la filosofía cínica como salvavidas para subsistir con libertad, cordura y dignidad en un mundo pospandemia que parece navegar a la deriva.