La percepción generalizada de que la vida va más deprisa que antes ha arraigado en nuestra cultura, y solemos culpar de ello a los smartphones y a Internet. Pero ¿acaso no es el único propósito del smartphone proporcionarnos un acceso tan rápido a las personas y a la información que nos libere para hacer otras cosas? ¿No se supone que la tecnología debía facilitarnos la vida? En Esclavos del tiempo, Judy Wajeman explica por qué a partir de nuestras experiencias con la tecnología digital deducimos de forma inmediata que esta acelera inexorablemente la vida cotidiana. La autora argumenta que no somos menos rehenes de los dispositivos de comunicación, y que la sensación de andar siempre apurados es el resultado de las prioridades y parámetros que nosotros mismos establecemos. De hecho, estar siempre ocupados y llevar una vida ajetreada ha pasado a tener un valor positivo en nuestra cultura basada en la productividad.
¿Dejarías tu vida en manos de un algoritmo? Todos lo hemos hecho ya. A ciegas, sin querer. Si nos lo hubieran preguntado antes, si nos hubieran advertido en la letra grande de los riesgos y las repercusiones de delegar decisiones en la inteligencia artificial, quizá habríamos resuelto otra cosa. Somos, en cierto modo, marionetas del algoritmo, aunque no necesariamente de la manera que imaginamos. Pero quienes manejan los hilos no están hechos de silicio, sino de carne y hueso.
Una reflexión profunda sobre el poder de la emancipación humana.
Eros y civilización parte de la tesis sustentada por Freud –particularmente en El malestar de la cultura - de que la civilización necesita una rígida restricción del «principio del placer». Pero basándose en las posibilidades de la civilización llegada a madurez, Herbert Marcuse aduce que la existencia misma de esta depende de la abolición gradual de todo lo que constriña las tendencias instintivas del hombre. Sin embargo, Marcuse defiende que los logros alcanzados por las culturas occidentales han creado ya los prerrequisitos para el surgimiento de una civilización no represiva pero, ¿de qué depende que nos liberemos de las cadenas que constriñen nuestros deseos?.
La matemática Sarah Hart nos descubre el profundo vínculo entre la literatura y las matemáticas a través de un viaje por los libros más destacados de la literatura universal.
A menudo pensamos que las matemáticas y la literatura son dos mundos opuestos, pero ¿y si en realidad estuvieran profundamente conectados? En Érase una vez los números primos, la profesora Sarah Hart nos muestra las múltiples conexiones entre estas disciplinas para que podamos disfrutar de ellas en su totalidad.
¿Sabías, por ejemplo, que Moby Dick está repleto de sofisticada geometría? ¿Que en sus novelas de flujo de conciencia, James Joyce incluyó intencionadamente referencias matemáticas? ¿Que George Eliot estaba obsesionada con las estadísticas? ¿Que Jurassic Park se apoya en patrones fractales? ¿Que tanto Sir Arthur Conan Doyle como Chimamanda Ngozi Adichie escribieron personajes matemáticos?
Desde sonetos hasta cuentos de hadas y pasando por la literatura experimental francesa, la profesora Hart demuestra cómo las matemáticas y la literatura son partes complementarias de la búsqueda por entender la vida humana y nuestro lugar en el universo.
Érase una vez los números primos es un libro ingenioso y divertido que nos invita a un inolvidable viaje que recorre los clásicos que creíamos conocer para revelarnos nuevas capas de belleza y maravilla.
Alfaguara cumple sesenta años de aventura editorial. Desde sus comienzos, quiso ser un sello que interpretara su tiempo: la apuesta por la literatura española de los hermanos Cela, sus primeros directores, en la década de los sesenta; la traducción de la gran literatura internacional como impronta de la Alfaguara de Jaime Salinas en los setenta y primeros ochenta, cuando España se abría al mundo; la vocación panhispánica de la Alfaguara de Juan Cruz y Amaya Elezcano en los noventa y primeros albores del siglo xxi, cuando las editoriales españolas empezaron a ser las grandes protagonistas de la edición en nuestro idioma. La Alfaguara de hoy pretende mantener la herencia magnífica de su catálogo y, al mismo tiempo, descubrir el mejor talento literario tanto en nuestra lengua como en otros idiomas.
Para celebrarlo hemos querido que uno de sus directores históricos, Juan Cruz, contara la historia de la editorial en conversación con algunos de los autores más emblemáticos, de diferentes nacionalidades y generaciones. En las páginas de este libro conmemorativo son esos escritores y escritoras los que, al narrar la relación con su editor, están narrando también la historia de la Alfaguara que fue, pero, sobre todo, de la que es hoy.
Son tiempos, los nuestros, que reclaman una oferta literaria creativa y responsable, que fomente la diversidad de miradas y la libertad de pensamiento, que desempeñe un papel central en la búsqueda de ideas para hablar de las dificultades y los retos del mundo actual. En este contexto, ofrecer la mejor literatura para el mayor número de lectores sigue siendo nuestro principal desafío. -Pilar Reyes directora editorial
Una necesaria reivindicación de la confianza, la solidaridad y el pensamiento crítico frente al individualismo y la ignorancia.
David Pastor Vico vuelve, con más fuerza que nunca, a hablarnos de cosas incómodas y necesarias: la desconfianza hacia los otros, el individualismo, la soledad o la precaria educación de las nuevas generaciones. Y lo hace a través de un alegato en favor de los vínculos, el tiempo compartido y la comunión como antídoto a esta era de idiotas en la que vivimos todos.
Retomando el legado de siglos pasados, donde el filósofo no solo era un analista y crítico de la realidad, sino también un agente de cambio social en la academia y en las calles, Vico asume este papel con irreverencia y pasión.