Esta obra comprende quince ensayos de Karl Löwith publicados entre 1932 y 1970 en los que el filósofo alemán va desgranando su postura respecto a los núcleos esenciales de la filosofía de nuestro siglo. Inmerso en su época, logró, sin embargo, la distancia necesaria para cuestionar sus fundamentos: el nihilismo, el historicismo y el decisionismo.
Este libro se centra en varios hallazgos cruciales del doctor Frankl que ponen de manifiesto nuestro deseo inconsciente de descubrir un sentido definitivo a la vida, tanto si deriva de una fuente espiritual como si proviene de otro tipo de inspiración o influencia.
El doctor Viktor E. Frankl (1905-1997) fue profesor de Neurología y Psiquiatría en la Universidad de Viena. Durante veinticinco años estuvo al frente de la Policlínica Neurológica de Viena. Su «logoterapia/análisis existencial» ha llegado a ser conocida como la «tercera escuela vienesa de psicoterapia». Su libro El hombre en busca del sentido ha vendido millones de ejemplares y ha sido considerado «uno de los
libros más influyentes en Estados Unidos».
La portada puede variar. Nada hay más atroz que el sinsentido. El sentido integra y articula nuestra vida. Un sufrimiento extremo no es insoportable solo porque duele, sino, sobre todo, porque es absurdo. Si pudiera ser investido de sentido, se transformaría en crecimiento, libertad interior y engrandecimiento. Esta edición especial de «El hombre en busca de sentido» reúne, por primera vez en exclusiva, «Un psicólogo en un campo de concentración», el conmovedor relato de Viktor Frankl sobre su experiencia como prisionero en los campos de concentración en la Alemania nazi, y «Sincronización en Birkenwald», las dos obras escritas justo después de haber sido liberado. Ambos textos uno, narrado en primera persona y el otro, dramático describen una existencia desnuda, desprovista de absolutamente todo, salvo de la existencia misma. A pesar de los padecimientos y de la monstruosa brutalidad sufridos, Frankl pudo reconocer que, pese a todo, la vida es digna de ser vivida y que la libertad interior y la dignidad humana son indestructibles.