Algunas voces llevan décadas reclamando con insistencia una cultura militar seria, ambiciosa y responsable, que conciencie a la sociedad española de la importancia de unas Fuerzas Armadas bien dotadas, tanto en el aspecto humano, como presupuestario, armamentístico, tecnológico, formativo y estratégico. Ahora, la guerra ha estallado con toda su crudeza a las puertas de Europa occidental, los tradicionales aliados de la OTAN se enfrentan, la Unión Europea duda ante los grandes súper poderes y vuelven los tiempos en que la fuerza y los hechos consumados recuperan todo el protagonismo en la escena internacional.
¿En qué situación está España? El general Rafael Dávila entrevista en profundidad a los militares y dirigentes más destacados del Ejército español para trazar un exhaustivo diagnóstico de la seguridad nacional 'interna y externa', del papel constitucional asignado a las Fuerzas Armadas, de su relación con los responsables políticos y la opinión pública, o de la importancia del conocimiento histórico, la transmisión de valores y de un espíritu de sacrificio, patriotismo y servicio que asegure la continuidad de la defensa y la integridad de nuestro país.
El neoliberalismo no puede comprenderse solamente como un modelo o una política económica. A lo largo de su desarrollo se ha constituido como un modo de articular y normar todos los aspectos de la vida en su conjunto, de regular las relaciones entre los seres humanos y de estos con la naturaleza. Así, el neoliberalismo se ha ido consolidando día a día como una racionalidad dominante, que no todos quieren ver y mucho menos cuestionar. Sin embargo, no es la única manera en la que el mundo puede ser.
Quien pregunta «¿de qué te ríes?» no suele esperar una respuesta: quiere que alguien deje de reír. La risa es lenguaje y, como las palabras, puede ser cortés, falsa, amigable, mordaz, insultante y discriminadora. Aunque la educación intente disciplinarla e indicar los modos correctos de su emisión, lo hilarante es indomable porque habla el lenguaje del cuerpo y se desencadena más allá del bien y el mal. El «buen humorista» es más gracioso que el «humorista bueno». Hoy, las pantallas siembran entretenimiento y cosechan carcajadas. Estas risas masivas, electrónicamente difundidas, son melodías para cualquier ideología: ríen los fascistas y ríen los buenistas. La libertad de expresión es colonizada por lo provocativo y lo abyecto. El pensamiento se hace caricatura y se mercantilizan las bromas. Daniel Gamper sostiene que los tiempos están maduros para nuevos aguafiestas que pongan palos en las ruedas de la risa. Tras leer este libro no volverás a reír sin antes detenerte a pensar dónde, cómo, cuándo, con quién y por qué lo haces.