Este volumen reúne dos obras aristotelicas, la primera de las cuales demuestra los amplios intereses del filósofo de Estagira en su afán de investigación, mientras que la segunda, más breve, aborda cuestiones eticas. La Poetica es, dicho simple y llanamente, el tratado de crítica literaria con mayor repercusión histórica de cuantos se han escrito. Una obra que aún hoy debería ser una lectura ineludible para saber cómo se ha desarrollado el concepto de arte en Occidente. Por su parte, bajo el título Magna Moralia tenemos un tratado de etica cuya atribución a Aristóteles ha sido largamente discutida y en el que se debaten cuestiones como la esencia de la virtud o los fundamentos de la felicidad. Publicado originalmente en la BCG con el número 390, este volumen presenta las traducciones de Poetica y Magna Moralia, realizadas por Teresa Martínez Manzano (Universidad de Salamanca) y Leonardo Rodríguez Duplá (Universidad Complutense de Madrid).
Poseedor de una prestigiosa trayectoria poética, Jorge Gimeno acomete en Poesía y tao una revisión de los fundamentos de la poesía, sometida como se halla a una colonización categórica paralizadora. Lo hace a la luz de la noción de tao, tomado este como un polo de relación perfecto, dinámico y no intrusivo.
Poesía y tao es un tratado aforístico que argumenta por acumulación y yuxtaposición. El efecto, en último término, es musical.
Es este el primero de una serie de tratados filosófico-poéticos de Jorge Gimeno consagrados a repensar la poesía, a menudo rehén de la búsqueda de nuevos sujetos de trascendencia. Tal situación ha conducido a que la poesía no se piense desde sí misma ni para sí misma. O a que se encastille en los ideales de una espuria categorización que propone la palabra como traslación de una idea de ser que se juzga caduca pero que sigue instrumentalizando la relación del hombre con el mundo y con la propia poesía.
Tragedias imposibles, como que te caigan siete rayos. Vergüenzas monumentales, como aparecer ante el mundo con un filtro de gatito que no puedes quitar. Metidas de pata épicas, como hacer que la empresa donde trabajas pierda más de 200 millones de dólares. Errores que se convierten en inventos, como la plastilina, el microondas o la penicilina. Desgracias, como la del productor que rechazó a Los Beatles. Lo que todas estas historias tienen en común es que son reales y confirman que, cuando algo sale mal… siempre puede empeorar.
Entre los siglos IV y V d. C. el Imperio romano, en franca decadencia, experimentó una serie de cambios profundos. Y quizá el más importante de todos ellos fue la creciente influencia de la fe cristiana en las esferas de poder. Tradicionalmente los filósofos habían sido quienes a asesoraban a los gobernantes de Roma, pero poco a poco los obispos y otros creyentes cristianos fueron quienes ofrecieron un nuevo marco de pensamiento antiguo en el que los vínculos entre ciudadanos fueron sustituidos por una religión común que establecía una lealtad a un autócrata distante.
Peter Brown, la mayor autoridad en la civilización mediterránea de la Antigüedad tardía, analiza en esta obra cómo la enseñanza cristiana proporcionó un modelo para un imperio más jerárquico: los antiguos ideales de democracia dieron paso a la imagen de un gobernante glorioso que mostraba misericordia a sus súbditos. El resultado es uno de los ensayos más brillantes sobre esta época tan turbulenta como fascinante.
El presente volumen – en su tercera edición – es el tercero de los tres que integran la obra El hombre, la economía y El Estado. Con Poder y mercado, Unión Editorial concluye la presentación en español de uno de los proyectos más ambiciosos y sugerentes de Murray N. Rothbard, cuyas primera y segunda parte fueron publicadas en 2011 y 2013 respectivamente. Los tres volúmenes, en conjunto, conforman un imprescindible tratado de economía que abarca todo aquello que podemos denominar acción humana o praxeología. El trabajo que nos ocupa clasifica con lucidez cada forma de intervención gubernamental en categorías particulares con el fin de analizar sus efectos sobre los fenómenos económicos. Rothbard concluye que no hay nada que el gobierno pueda hacer para mejorar el funcionamiento del libre mercado, ni siquiera en áreas habitualmente reservadas a la gestión pública, como puedan ser la defensa o la recaudación de impuestos.
Digámoslo en modo camusiano: el hombre es la fuerza que todo lo crea y la fuente de nuestros valores. Lo que se nos pide es 'ser capaces, como Proust, de ver la realidad con otros ojos que no sean los de las ideas prefijadas'. Creación de sentido y explicación de la realidad. Esta es la tensión de las humanidades, si dejamos que disminuya nos condenamos a la vulgaridad y nos perdemos en la indiferencia, en un momento en que parece que todo es posible y que todo se quema en la pira de la globalización. La cultura no escapa a tres fenómenos capitales: la mercantilización de las relaciones humanas, la mediatización de la sociedad y la individualización -no siempre autonomía- que debilita el vínculo social. En pocas palabras: la dialectica entre poder y libertad es la base sobre la que se articulan la condición humana y, por ende, la convivencia y la dignidad. Vivimos en tiempos nihilistas en que crece la tentación de pensar que no hay límites, que todo es posible.