La complejidad del mundo contemporáneo es abrumadora. Se nos exige una opinión sobre las vacunas, el cambio climático, la inteligencia artificial o los conflictos internacionales, a menudo sin contar con información suficiente para emitir un juicio. Y, al mismo tiempo, nos cruzamos con personas cuyos valores contradicen frontalmente los nuestros. ¿Cómo evitar tanto la parálisis de la duda como el refugio en certezas dogmáticas? El escepticismo filosófico, lejos de ser una postura negativa o destructiva, nos ofrece un camino sorprendentemente útil para navegar estas aguas turbulentas. Maria Lorenza Chiesara recupera la sabiduría de Sexto Empírico, el médico-filósofo del siglo II d. C., para mostrarnos cómo la suspensión del juicio sobre aquello que no podemos conocer con certeza nos conduce, paradójicamente, hacia una vida más serena, tolerante y equilibrada. A través de siete lecciones accesibles y profundas, este libro nos enseña a distinguir entre las cosas "aparentes" y las "oscuras", a manejar la ansiedad producida por la incertidumbre, y a apreciar el valor de un pensamiento que permanece abierto y en constante indagación. Una invitación a ejercitar la duda como método para pensar con claridad y actuar con sensatez en tiempos donde la sobrecarga informativa y el extremismo son una amenaza constante a nuestra paz mental y social.
¿Dejarías tu vida en manos de un algoritmo? Todos lo hemos hecho ya. A ciegas, sin querer. Si nos lo hubieran preguntado antes, si nos hubieran advertido en la letra grande de los riesgos y las repercusiones de delegar decisiones en la inteligencia artificial, quizá habríamos resuelto otra cosa. Somos, en cierto modo, marionetas del algoritmo, aunque no necesariamente de la manera que imaginamos. Pero quienes manejan los hilos no están hechos de silicio, sino de carne y hueso.
Rescate de un escrito autobiográfico de Arthur Koestler, cuya figura es primordial para entender el siglo xx. Relata la caída de Francia en manos de los nazis en 1940 y expone las consecuencias fatales que conllevan el fascismo y el derrumbe del orden democrático.
La creciente angustia reflejada en estas páginas, que narran en tiempo presente el avance de las tropas alemanas, la derrota de una Francia dividida y la vergonzosa capitulación, es la del propio autor. Arthur Koestler, atrapado en el cruel laberinto burocrático francés, reunía todas las condiciones de las futuras víctimas del poder nazi: refugiado político, apátrida, desencantado del comunismo pero activo militante de izquierda, periodista precario, judío agnóstico…
La sorpresa de Koestler ante la brusca descomposición política y social francesa es para nosotros una señal de alerta acerca de lo fácil que es perder las libertades.
Además de ser un testimonio de incalculable valor histórico y literario, en el drama de la inesperada y veloz caída de Francia que narra Koestler se cifran muchas enseñanzas para nuestro tiempo. Y una verdad incontrovertible: ante el poder del Estado totalitario todos somos escoria de la tierra.
Tyson Yunkaporta mira los sistemas globales desde una perspectiva única, ligada al mundo natural y espiritual, y considera que la vida contemporánea se aparta del patrón de la creación.
Los occidentales queremos que el mundo sea simple, pero nos relacionamos con él de manera complicada. El pensamiento indígena, por el contrario, entiende que el mundo es complejo y que simplificarlo sería, de hecho, destruirlo. Por este motivo, encuentra formas profundas para comunicar este conocimiento, que se despegan de la lógica neoliberal: a través de imágenes y tallas en lugar de palabras, marcan el terreno y cuentan sus propias historias.
Como miembro del clan apalach, Tyson Yunkaporta mira los sistemas globales desde una perspectiva única, ligada al mundo natural y espiritual, y considera que la vida contemporánea se aparta del patrón de la creación. Con tono reflexivo busca alternativas que reviertan este proceso. Honrando las tradiciones aborígenes australianas, se vale de la escritura en la arena, costumbre ancestral de dibujar imágenes en el suelo para transmitir conocimientos, y se pregunta qué ocurriría si aplicamos esa forma de pensar al estudio de la historia, a la educación, la economía o el poder, para crear una visión del mundo que pueda hacer frente a la situación social, política y ecológica actual y ensayar nuevas posibilidades para una vida más sostenible.
Escribir libremente, crear obras artísticas sin seguir los cánones establecidos o informar objetivamente fueron actividades de alto riesgo en los países comunistas. Escritores y artistas bajo el comunismo es un libro único en el mundo, una historia del socialismo totalitario a través de las vivencias y las obras de los escritores, intelectuales, periodistas, músicos, pintores, cineastas y artistas de todo tipo, que sufrieron la represión de los regímenes comunistas. Bien porque sus obras no exaltaban los éxitos del comunismo o porque no se ajustaban al canon literario y artístico del partido; bien por su carácter crítico respecto al sistema, por reclamar libertad, democracia y respeto a los derechos humanos; o simplemente porque aquellos creadores cayeron en desgracia. Esta obra cubre todos los países en los que hubo, o hay, regímenes comunistas o afines. A través de las vivencias y obras de estos escritores y artistas, personas con nombres y apellidos, se pretende recordar también a los millones de seres anónimos, olvidados, que sufrieron esa misma represión.
Ha pasado un siglo desde que Víctor Frankl comenzó a desarrollar su pensamiento, a raíz de su trabajo con la juventud vienesa en las décadas de 1920 y 1930 en centros de asesoramiento juvenil para la prevención del suicidio. Su diagnóstico, no obstante, conserva una inquietante similitud con el presente: una juventud carente de intereses, presa del vacío existencial, con un desgano general por la vida. En estos primeros escritos reunidos ya es posible vislumbrar el germen del binomio "logoterapia y análisis existencial", así como una concepción de la existencia entendida como unidad radical y totalidad pluridimensional. Este libro nos permite apreciar la sensibilidad y agudeza de un joven psicólogo que supo elaborar una visión del hombre que aún hoy se presenta como una fuente inagotable de optimismo y esperanza.