Cómo la cultura woke nos empobrece intelectualmente y amenaza la democracia
Cada vez son más las voces que se alzan contra la insaciable tiranía de la corrección política. David Mamet, uno de los autores más importantes de las últimas décadas en Estados Unidos, expresa en estas páginas su hartazgo con la pendiente resbaladiza de la cultura de la cancelación y con la asfixiante atmósfera del neopuritanismo.
En Himno de retirada, el dramaturgo critica, se burla y disecciona el virus de la ideología de género, la Racial Theory y el resto de ideas que plantean una amenaza existencial para Occidente. En esta recopilación de ensayos, Mamet proclama un canto fúnebre por el librepensador en un momento en que las universidades, los medios y la política se han infestado de este moralismo pacato e intransigente.
En estas páginas se examina el descenso de Estado Unidos a los infiernos de la barbarie en los últimos años, auspiciado por la censura de la libertad de expresión en pos de evitar la ofensa a colectivos minoritarios. Mamet advierte de que la proliferación de literatura moralizante y adoctrinadora está creando entre las nuevas generaciones una mentalidad dogmática que impide asumir el carácter disruptivo, provocador, conflictivo e incómodo que ha caracterizado a la producción cultural bajo la civilización occidental.
La cultura de nuestro tiempo ha consagrado la idea de que la moralidad de las personas está determinada por su condición étnica, sexual o socioeconómica, en lugar de por sus elecciones éticas. Por eso, esta apelación irónica, melancólica y mordaz a enfrentarnos al matonismo cultural es un soplo de libertad en una época en la que el emotivismo está destruyendo la posibilidad del debate racional.
La globalización, acelerada por las nuevas tecnologías, acerca los espacios culturales entre sí y genera un cúmulo de prácticas sociales y formas de expresión. Esto tiene un efecto aglutinante en el campo cultural: los contenidos culturales heterogéneos se superponen y se atraviesan.
Durante siglos los modernos construyeron su mundo y sus ciencias separando tajantemente naturaleza y cultura. El mundo y el hombre como dos realidades separadas. Objetos que eran apenas tocados, o ni siquiera, por sujetos que conocen, transforman y rompen. Morton acuñó el término «hiper-objeto» para referirse a las cosas que se distribuyen masivamente en tiempo y espacio en relación con los humanos. Son directamente responsables de lo que Morton llama «El fin del mundo», volviendo obsoletas tanto la mirada apocalíptica sobre la crisis ambiental, como su negación. Los hiper objetos ya han inaugurado una nueva fase humana de hipocresía, debilidad e inconsistencia.
La hipnosis sin trance es una herramienta formidable para mejorar nuestras habilidades. Para los terapeutas, también es una de las técnicas más poderosas y efectivas para ayudar al paciente a desbloquear sus percepciones rígidas y disfuncionales de la realidad. El propósito de la hipnosis es preparar al sujeto para el cambio, porque convence mucho más un estado emocional que un argumento lógico. Solo así es posible ayudar a los pacientes a liberarse de sus conductas patológicas gracias a la autopersuasión. Tras veinte años de trabajo con el método de la hipnosis, Giorgio Nardone explica su funcionamiento y sus beneficios, entre otros, la capacidad de utilizar habilidades comunicativas basadas en la sugestión, que pueden hacer más efectivo el trabajo de terapeutas e investigadores.
Una crónica de los hibakusha, los supervivientes de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki,
dos de los acontecimientos más impactantes del siglo XX.
En Hiroshima, la angustia de los afectados se mezcla con la compasión, y cierta dosis de ternura, para componer el relato de sus vidas en las dos ciudades japonesas, convertidas en símbolos de paz; justo cuando regresa el miedo global a las armas nucleares.
A través de entrevistas, Agustín Rivera recoge las voces, en primera persona, de las víctimas de una tragedia que marcó su existencia para siempre: el dolor, las secuelas e incluso el sentimiento de culpa por no haber podido ayudar a otros afectados en peor situación.
El libro narra además la experiencia del autor como reportero de Diario 16, El Mundo y El Confidencial en las coberturas periodísticas en Hiroshima y Nagasaki en 1995, 2001 y 2012.
Una obra para descubrir el ruido eterno de los muertos y la capacidad de superación, sin olvidar que somos memoria.
Nos han contado mal la historia y nos la hemos creído. Este es el punto de partida de un sugerente ensayo divulgativo que tiende puentes entre las dos orillas del Atlántico y que ofrece una visión renovada y certera, alejada de maniqueísmos simplificadores, sobre el fertil encuentro entre culturas que cambió el mundo para siempre.