A pesar de ser uno de los personajes que más ha influido en la Historia, hay muchos detalles de la vida de Cristóbal Colón que continúan velados por el misterio. ¿Cuál fue su verdadera patria? ¿En qué pruebas se basan los investigadores que lo hacen gallego, extremeño, catalán o balear? ¿Era Colón judío? Si nació en Génova, ¿cómo se explica que conociese imperfectamente el italiano? ¿Supo de la existencia de América por un náufrago predescubridor al que dio cobijo en su casa? ¿Cuáles fueron sus verdaderas relaciones con Isabel la Católica? ¿Realizó exploraciones secretas a espaldas de la Corona para descubrir yacimientos de perlas y minas de oro? ¿Dónde se encuentra la verdadera tumba de Colón? Este libro examina además los otros misterios que rodean el descubrimiento de América: ¿cuándo y por qué caminos llegaron allí sus primeros pobladores? ¿Conocieron América los fenicios? ¿Extrajeron del Perú los templarios sus fabulosos tesoros? ¿En qué circunstancia llegaron los vikingos al Canadá quinientos años antes del viaje de Colón?
El enigma de Dios es un libro repleto de sinceridad y erudición que explora una gran duda existencial, así como también el sufrimiento que acompaña a la muerte y la búsqueda de sentido en un mundo lleno de incertidumbre. A través de un doble recorrido tanto personal como filosófico -en el que conoceremos las opiniones sobre la existencia de Dios de pensadores como Platón, Wittgenstein o Kierkegaard, entre muchos otros; este libro es una verdadera historia de la filosofía-, el autor pone a prueba nuestras ideas preconcebidas y nos estimula para pensar con libertad sobre el sentido de la vida y la relación inherente de esta con Dios.
Su guitarra, decía su amigo Manolo Sanlúcar, «encanta al que no sabe y vuelve loco al que sabe». Su compleja personalidad le convirtió en un genio de la música admirado en todo el mundo, pero también en un hombre angustiado y lleno de dudas. ¿Qué hay tras la mirada enigmática del mejor músico flamenco de la historia?
Paco de Lucía aprendió a tocar la guitarra en su casa gracias a su padre, que elaboró un ambicioso plan al estilo del que Leopold Mozart llevó a cabo con su hijo. Pronto se convirtió en un virtuoso que superó a todos sus maestros e hizo su primera gira mundial con solo catorce años. Formó una pareja mítica con el cantaor Camarón de la Isla y expandió los límites del flamenco hacia lugares inimaginables. Ídolo a su pesar, en la furia de su toque está a la vez la búsqueda y la huida de sí mismo.