Un fantasma recorre el mundo. Pero este ya no es el espectro del comunismo. Sus nombres son muchos y están en boca de todos: colapso, catástrofe, crisis, final. Su presencia se ha ido imponiendo paulatinamente bajo la forma de pequeños apocalipsis climáticos (inundaciones mortales, grandes incendios, pavorosas sequías), crisis económicas inéditas (la Gran Recesión iniciada en 2008) y una nueva generación de guerras y genocidios (Ucrania, Palestina, Yemen, Sudán del Sur). Por poner las cosas aún más sombrías, sospechamos que estos son solo el aperitivo de algo mucho peor. Vivimos de hecho en la certeza de que la catástrofe es ya nuestro presente. Y sin embargo, tratamos de pasar el rato como si nada de esto nos afectara, inmunes al desastre presente y por venir, satisfechos con una vida todavía no demasiado penosa y siempre ensimismada con mil formas de entretenimiento.
Este libro trata sobre esa perplejidad que agarrota a las poblaciones ricas del planeta, todavía protegidas para lo que viene pero ya expuestas a sus primeros efectos. El cóctel de factores que analiza van desde el nihilismo despreocupado y hedonista con el que afrontamos la catástrofe hasta la afectación moralista e impotente de las guerras culturales, desde la estetización del final de nuestro mundo hasta la inercia de una izquierda todavía aferrada a las promesas del progreso. Todo ello sin dejar de elaborar una crítica a la economía política de la crisis, un análisis de los determinantes sociales de esta paradoja e incluso proponiendo algunas vías para superar nuestra persistente impotencia.
Las guerras pueden poner fin a disputas, derrocar tiranos y cambiar el curso de una civilización? o destruirla por completo. Desde Troya hasta Hiroshima, hay momentos en que la guerra ha llevado al fin de sistemas políticos, culturas e incluso eras. Aunque la humanidad ha evolucionado, es un error creer que las sociedades modernas están a salvo del horror de una guerra de exterminio.
En El fin de todo, Victor Davis Hanson, célebre historiador militar, nos acompaña en un viaje épico a través de la historia para analizar la caída de cuatro grandes civilizaciones: la Tebas clásica, la poderosa Cartago, la majestuosa Constantinopla y el imponente Imperio azteca. Este es un relato de asedios y conquistas, y de las decisiones de los líderes que llevaron a sus sociedades a una guerra de exterminio. La obra acompaña a Alejandro Magno, Escipión Emiliano, Mehmed II y Hernán Cortés en sus campañas, y observa cómo sus ambiciones y su visión única del mundo cambiaron el curso de la historia para siempre.
Durante generaciones, todo se ha vuelto más rápido, mejor y más barato. Hemos llegado al punto en el que, desde que decides que la deseas, casi cualquier cosa que desees puede ser enviada a tu casa en cuestión de días, e incluso horas. Un pequeño grupo de países hizo que esto fuera posible; pero ahora han perdido interés en mantenerlo en funcionamiento. Todo esto fue artificial. Todo esto fue temporal. Todo esto ha llegado a su fin.
En su libro El fin del mundo es solo el comienzo, el autor y estratega geopolítico Peter Zeihan traza el mapa del próximo mundo: un mundo en el que los países o regiones no tendrán más opción que fabricar sus propios bienes, cultivar sus propios alimentos, asegurar su propia energía, librar sus propias batallas y además hacerlo con poblaciones que están menguando y envejeciendo.