En la actualidad vivimos en una sociedad que ha desarrollado una fobia al dolor, en la que ya no hay lugar para el sufrimiento. Este miedo generalizado se refleja tanto en lo personal como lo social, e incluso en la política. El imperativo neoliberal «sé feliz», que esconde una exigencia de rendimiento, intenta evitar cualquier estado doloroso y nos empuja a un estado de anestesia permanente. Como en La sociedad del cansancio, Byung-Chul Han parte del supuesto de que en Occidente se ha producido un cambio radical de paradigma. Las sociedades premodernas tenían una relación muy íntima con el dolor y la muerte, que enfrentaban con dignidad y resignación. Sin embargo, en la actualidad, la positividad de la felicidad desbanca a la negatividad del dolor, y se extiende al ámbito social. Al expulsar de la vida pública los conflictos y las controversias, que podrían provocar dolorosas confrontaciones, se instaura una posdemocracia, que es en el fondo una democracia paliativa.
Una amenaza recorre nuestro tiempo: la amenaza de una crisis de salud mental. Según las encuestas, los casos aumentan cada día, especialmente entre niños y jóvenes, y la llamada «generación ansiosa» satura las consultas médicas con una queja común: estamos deprimidos. Las estadísticas no mienten, pero, ¿a qué se debe esta epidemia? ¿Cómo podemos explicarnos que toda una generación sufra de una manera distinta al resto?
Esta crisis, nos dice Marino Pérez, es producto de otras dos: la crisis de la psiquiatría y la crisis existencial de nuestros días. Por una parte, el idioma clínico se ha apropiado de todo sufrimiento, de forma que «sentirse mal» equivale, hoy, a estar enfermo. Por otra, las generaciones jóvenes, sobreprotegidas y adictas a las redes, sienten que el futuro es negro. Así, nos vemos inmersos en una «cultura del miedo» que nos vuelve vulnerables y que convierte cualquier obstáculo en una amenaza.
En este valiente libro, el autor acude a fuentes diversas ―desde Freud y Heidegger hasta Taylor Swift― para cuestionar la misma definición de qué es un trastorno mental, en un intento por recuperar la cordura en una época de desesperación
El filósofo Bernard-Henri Lévy ha escrito este manifiesto por la supervivencia de Israel, una reflexión sobre su significado histórico y la importancia del Estado israelí como bastión de la democracia en Oriente Próximo frente al totalitarismo islamista y el antisemitismo.
Sobre la guerra contra Hamás en Gaza, las reacciones políticas de los distintos bandos o las reflexiones sobre el imperialismo, el colonialismo, la democracia o el fundamentalismo recorren este análisis de urgencia. Para el autor, en tierras de Israel, y tras los hechos del 7 de octubre de 2023, está en juego el derecho a existir de los judíos, pero también los valores y ética occidentales propios de los principios ilustrados.
A las puertas de que se cumpla el primer cuarto del siglo XXI, vivimos una encrucijada en la que presente y futuro perfilan un inquietante horizonte. Asistimos al nacimiento de un nuevo [des]orden mundial que ha desencadenado una escalada en el uso de la fuerza. Una lógica bélica que se ha mostrado con toda su crudeza tanto en Ucrania como en Oriente Medio, así como en otros puntos calientes del globo. Al ruido de las intervenciones militares se suma la amenaza silenciosa de la guerra tecnológica, cuyos tentáculos debilitan a las democracias más sólidas y allanan el camino a los populismos.
Entre el 11 de febrero de 1990 y el 10 de mayo de 1994, Nelson Mandela pasó de ser el prisionero político más famoso del mundo a presidente de su país. Fueron cuatro años vertiginosos y fascinantes que dieron la talla humana y política de un líder excepcional.
John Carlin, observador privilegiado de esa etapa, traza un emocionante retrato de Mandela en el que demuestra que se puede ser un gran político sin dejar de ser una gran persona, y que la reconciliación y la convivencia son no solo deseables sino posibles incluso en las circunstancias más difíciles.
«John Carlin ha sido muy valiente a la hora de escribir sobre nuestro país y ha contado cosas que muchos periodistas nunca se hubieran atrevido a explicar.» —Nelson Mandela
«Creo que por muy importante que haya podido ser la presencia de Mandela en el escenario global, todavía queda mucho que decir acerca del hombre que fue, sobre la calidad de su liderazgo y el legado que deja al mundo. Mi esperanza es que cuando los lectores terminen este libro tengan un conocimiento más profundo de Mandela como individuo y comprendan por qué ha sido, tanto en lo moral como en lo político, la figura más destacada de nuestra era.» —John Carlin