En 1948 el joven poeta Thorkild Bj¸rnvig visitó Rung-stedlund, la mítica mansión de Karen Blixen, sin sospe-char que su vida estaba a punto de dar un vuelco extraor-dinario. Se le había convocado bajo el falso pretexto de que la sobrina de Blixen admiraba sus poemas, pero era la célebre autora de Lejos de África quien deseaba conocerle. Esta mentira piadosa dio pie a una tortuosa amistad por la que Bj¸rnvig pagaría un alto precio.
Totalmente subyugado por el carisma y las atenciones de la baronesa von Blixen, Bj¸rnvig accedió a un pacto desigual: a cambio de convertirse en aprendiz y confidente de una mujer que le doblaba la edad, soportaría toda clase de caprichos, desplantes y manipulaciones. Pese a ello, existió entre ambos una emocionante compenetración espiritual con visos de amor platónico que aflora en la correspondencia incluida en este libro y en las conversaciones que mantuvieron en Rungstedlund.
Entre los siglos XV y XVIII, los europeos no solo estaban fuertemente constreñidos por las jerarquías sociales, también malvivían atormentados por el hambre y la miseria, tiranizados por el consumo diario de un pan deliberadamente adulterado, a menudo mezclado con semillas y hierbas alucinógenas.
Mientras Galileo, Descartes y Bacon trabajaban en la idea de un mundo racional y ordenada, la desnutrición crónica y la embriaguez domésticaagudizadas por estas drogas rurales y domésticas llevaban a sus coetáneos a un viaje psicodélico, a trances y explosiones dionisíacas que involucraban a pueblos enteros, a los meandros de un imaginario demoníaco y nocturno que aliviaba una existencia de otro modo invivible.
A través de una cuidadosa reconstrucción de la vida cotidiana de campesinos, mendigos y pobres, Piero Camporesi en El pan salvaje presenta una imagen vívida y desconcertante de la Europa preindustrial, azotada por el desigual reparto de bienes y alimentos, como un vasto laboratorio de sueños.
Sumida en un universo fantástico, la humanidad tenía acceso a formas de conciencia ajenas a la racionalidad, y aún podía aprovechar las reservas oníricas que la prohibición a las hierbas alucinógenas destruyó más tarde.
Cuando Pío XII murió en 1958, sus documentos permanecieron sellados en el Archivo Secreto Vaticano. Así, multitud de preguntas sobre lo que sabía e hizo durante la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto quedaron sin respuesta. Con el tiempo, esas preguntas no han hecho más que crecer y enconarse, y Pío XII se ha convertido en uno de los papas más polémicos de la historia.
En 2020, los archivos de Pío XII se desclasificaron finalmente. David I. Kertzer, uno de los principales estudiosos sobre el Vaticano, ha accedido a estas nuevas y cruciales fuentes, así como a archivos de Italia, Alemania, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, para trazar un extraordinario y actualizado retrato de las acciones y omisiones del papa mientras la guerra desgarraba el continente y los nazis asesinaban en masa a los judíos de Europa. El papa en guerra aclara los mitos que han rodeado a las acciones del papa entre 1939 y 1945, y muestra un papa que se plegó repetidamente a la voluntad de Hitler y Mussolini.
Esta es, sin duda, la obra definitiva sobre el rol del papa durante los terribles años de la Segunda Guerra Mundial.