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EL RENACIMIENTO OSCURO

El nuevo libro de Stephen Greenblatt, autor de El giro, arroja luz a la enigmática figura de Christopher Marlowe, el genio del Renacimiento inglés que rivalizó con el mismo Shakespeare. Pobre, espía, transgresor, genio. Stephen Greenblatt, el autor de El giro, revela la vida fascinante y subversiva de Christopher Marlowe, inspiración y rival de Shakespeare. En una Inglaterra isabelina asfixiada por la represión, la censura y el miedo, el hijo de un zapatero de Canterbury logró escapar de su destino a través de las palabras. Dotado de un oído prodigioso para la poesía en latín que le abriría las puertas hacia la imaginación visionaria, la belleza, el deseo transgresor y un escepticismo peligroso, Marlowe encabezó una explosión espectacular en la literatura, la lengua y la cultura inglesas que allanaría el camino al éxito de muchos otros, incluido su joven colaborador William Shakespeare. Con una prosa ágil y deslumbrante, Stephen Greenblatt, autor ganador del Pulitzer y referente absoluto en estudios literarios, reconstruye la turbulenta vida de Marlowe y la trascendencia de su obra, desde sus traducciones eróticas de Ovidio, hasta Tamerlán el Grande y Doctor Fausto. Al mismo tiempo, explora cómo las personas que rodearon a Marlowe, y las transformaciones que impulsaron, dieron origen al poder económico, científico y cultural del mundo moderno."Pobre, espía, transgresor, genio. Stephen Greenblatt, el autor de El giro, revela la vida fascinante y subversiva de Christopher Marlowe, inspiración y rival de Shakespeare.
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EL REPARTO DE AFRICA

El relato de cómo las potencias coloniales europeas negociaron y se repartieron África trazando fronteras ajenas a las etnias preexistentes. Las fronteras africanas establecidas a finales del siglo XIX destacan no solo por ser “artificiales”, sino sobre todo porque su creación es anterior a la de los estados que delimitan. Las potencias coloniales europeas invadieron el continente y acordaron repartírselo en la Conferencia de Berlín (1884-1885), pero lo que no deja de sorprender es que aquellas fronteras que nada tenían que ver con las etnias africanas anteriores se mantuvieran tras la descolonización. La explotación de los recursos naturales (diamantes, oro, petróleo, coltán…) y los conflictos que alimenta también se han mantenido; son conocidas sus consecuencias en países como Angola, Liberia, Sierra Leona, Sudán del Sur, Nigeria o la República Democrática del Congo. Ante el pesado lastre de la herencia colonial, junto con otros factores, cobra relevancia la idea que Mbuyi Kabunda recuerda en el prólogo: “África debe abandonar la lógica de economías rentistas o extractivas que ayer justificaron la colonización y hoy el acaparamiento de sus tierras para empezar a producir para África y para los africanos”.
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