Durante mucho tiempo se ha creído que la prosperidad había aumentado gradualmente en la Historia. Sin embargo, se trata de una distorsión, porque este avance no se tradujo en mejoras en la calidad de vida. ¿Por qué el ser humano vivió estancado la mayor parte de su existencia? ¿Qué inició la enorme transformación de nuestros niveles de vida hace tan solo doscientos años? ¿Y por qué ese progreso ha derivado en una desigualdad tan grande?
A partir de estas tres cuestiones, Oded Galor, economista y pensador, desvela las claves para entender dos misterios de la evolución de la humanidad: el progreso y la desigualdad. Al rastrear nuestra trayectoria y sustraer las influencias más evidentes, Galor llega a la explicación última de las causas de este desequilibrio y nos descubre el papel esencial que han tenido la diversidad genética y la riqueza geográfica en nuestro desarrollo.
Una perspectiva innovadora que hace que nos replanteemos la comprensión de nuestra historia para encarar el futuro con una mirada esperanzadora y que contiene las claves no solo de la prosperidad de nuestra especie, sino de nuestra supervivencia.
Muchos han visto a Paloma De la Cruz, contagiando energía a sus cientos de miles de seguidores a través de las redes sociales, dando consejos de belleza, moda y viajes, compartiendo lo que sabe en sus cursos digitales o enseñando a soñar en sus seminarios presenciales.
Sin embargo, si tienes este libro en tus manos, debes estar advertida de que estás a punto de adentrarte en la vida de Paloma de una manera que nunca imaginaste. Puedes estar segura que después de leer este libro ya no la veras con los mismos ojos.
Cada página te paseara por un carrusel de emociones al ver la Paloma De la Cruz humana y sensible que se desprende de su historia para hacerte un regalo y compartir contigo sus desventuras y aciertos, así como todo lo que ha aprendido en su trayectoria de vida, y como emprendedora- influencer exitosa por más de 10 años.
No esperes más, abre sus páginas. El momento de develar el secreto, ha llegado.
Otros creen que la conocen.
El fenómeno de la «asignación de identidad» ha ido tomando fuerza en los últimos veinte años, hasta el punto de involucrar a la sociedad en su conjunto. Así lo atestiguan la evolución de la noción de género y las metamorfosis de la idea de raza. ¿Qué ha pasado para que los compromisos emancipatorios del pasado, en particular las luchas anticoloniales y feministas, hayan se hayan replegado sobre sí mismos de tal manera? El derribo de estatuas en nombre del antirracismo es desconcertante, y la violencia con la que se manifiesta el odio a los hombres en el seno de la lucha feminista plantea interrogantes.
En décadas recientes, se han reinterpretado hasta el exceso instrumentos de pensamiento ricos y de gran fineza —de las obras de Sartre, Beauvoir, Lacan, Césaire, Foucault, Deleuze o Derrida— para sostener unos ideales nuevos cuya prioridad no es alcanzar una sociedad más justa. En paralelo, la noción de identidad nacional regresa en los discursos de la extrema derecha, habitados por el terror. Estos valoran lo que los identitarios del otro lado rechazan: la identidad blanca, masculina, viril, colonialista, occidental. Identidad contra identidad, por tanto.