La atención ha entrado en una profunda crisis. ¿Cuáles son los motivos?, ¿quién nos la está robando?, y, más importante aún, ¿cómo podemos recuperar nuestra capacidad de concentración? Un demoledor ensayo que indaga en una de las grandes epidemias del momento y en sus posibles soluciones.
Según algunos de los últimos estudios publicados, los adolescentes solo son capaces de concentrarse en una tarea durante sesenta y cinco segundos, mientras que los adultos apenas pueden aguantar tres minutos. Como muchos de nosotros, Johann Hari es consciente del peligro que supone la omnipresencia de las pantallas, así como de esa imperiosa necesidad que nos asalta de pasar constantemente de un dispositivo a otro sin levantar la vista. Hoy en día, lograr el estado de concentración necesario para acometer labores intelectualmente complejas y exigentes es casi una quimera.
Las personas necesitamos escuchar a los demás para relacionarnos con normalidad. Lo mismo pasa con las organizaciones. Algunas tienen fama de que los empleados están especialmente a gusto en ellas, porque se sienten escuchados, participan en las decisiones y se les consulta con frecuencia. Es más, si no contamos nada para los organismos que gobiernan esas estructuras, si no podemos participar en ellos, muy probablemente nos iremos desconectando, hasta llegar incluso a desligarnos completamente.En la sociedad globalizada en la que vivimos, nuestra opinión es cada vez más insignificante y tiene menor influencia en el devenir de los acontecimientos. Por otro lado, se nos regalan los oídos con expresiones como "tu opinión nos interesa", "hay que pulsar la calle", cuando en realidad importa poco el pensamiento verdadero de cada persona singular, sobre todo, si es contrario a los objetivos que determinados grupos de poder se han fijado. Todo se queda en un mero eslogan y esto sucede, entre otras razones, porque no existe una verdadera cultura de la escucha.La escucha solo conlleva beneficios. Tratar con las personas enriquece nuestro conocimiento de la realidad y mejora nuestros propios puntos de vista con lo que aprendemos de los demás. Deseo que después de leer estas páginas aprendas más de lo que escuches, escuches más y preguntes la opinión a los demás.¿Te parece bien? ¡Te escucho!
Todos hemos escuchado el dicho: "La única constante es el cambio". A veces, los cambios que enfrentamos, tanto esperados como inesperados, pueden hacer que nuestras vidas se sientan sin fundamento e inestables. Y cuando reaccionamos al cambio con miedo, una oportunidad de crecimiento puede convertirse en una ansiedad abrumadora que nos encierra en situaciones, relaciones y formas de pensar y ser que nos impiden vivir en la plenitud de quienes realmente somos en Cristo. La querida maestra de la Biblia y autora número uno en ventas del The New York Times, Joyce Meyer, quiere que sepamos que incluso cuando sentimos que el suelo bajo nuestros pies se está moviendo, podemos mantenernos firmes en la promesa de la Palabra de Dios de que Él nos verá a través de todo. Con su perspicacia característica y sabiduría atemporal, Joyce nos muestra cómo alinear nuestras reacciones emocionales a los cambios con la verdad de la promesa de Dios de que Él trabajará todos los cambios para bien en nuestras vidas, incluso los más dolorosos y difíciles.