Una brújula para resistir a las guerras culturales, el autoritarismo y la desafección que amenazan nuestras democracias en el nuevo desorden mundial
Un ensayo lúcido y comprometido sobre la pérdida de rumbo de Europa ante el auge del populismo, la polarización y el desprestigio de la verdad. Ignacio Gomá propone una reflexión crítica pero esperanzada para recuperar el sentido común, la confianza en la democracia y la responsabilidad compartida.
En todo momento histórico hay una tensión entre lo viejo que no se resigna a desaparecer y lo nuevo que no se decide a triunfar. Todo presente histórico es un interregno propicio para fenómenos monstruosos que sólo los que vengan después sabrán si fueron apariciones fantasmales que se disolvieron sin dejar huella, heraldos del futuro, partos prematuros o muertos revividos.
Nuestro monstruo hoy es la sensación, tan extendida, de que vivimos en un posible fin de los tiempos. La inquietante presencia de esta esperanza herida nos permite pensar que el hombre actual ha podido cansarse de sí mismo y de su dominio insolente de la Tierra.
El filósofo y maestro Gregorio Luri se sirve de nuestras angustiosas preguntas por los límites del mundo humano como pruebas reactivas para diagnosticar el signo del tiempo en que vivimos.
Porque, aunque la pregunta por los límites humanos es tan antigua como la religión, había permanecido latente hasta hace pocas décadas. Pero en nuestros días ha alcanzado una latencia tan extraordinaria que inunda los medios de comunicación, anulando toda posibilidad de autocomplacencia.
Que el hombre esté desorientado no es noticia; que tenga miedo al futuro, tampoco. Pero que tenga miedo de sí mismo porque se ve como el bárbaro que acecha en los limes de su alma, sí es novedoso. Y es una noticia altamente preocupante, sobre todo porque ese miedo ha llegado a las escuelas…
Una obra que evoca la emoción de la exploración científica a través de una prosa que huele a viento helado, madera y sal.
En 1913 un navío zarpó de Alaska para cartografiar y descubrir el último de los continentes. En aquel barco viajarían científicos de todo tipo. Era la mayor expedición científica al Ártico que jamás se había concebido. Esta insólita búsqueda del último continente terminará convertida en una verdadera odisea tan terrible como olvidada. El viaje del navío Karluk representa la última de las expediciones a la vieja usanza. Partieron, como en siglos anteriores, lejos de cualquier atisbo de civilización con la que poder comunicarse y de la que poder recibir ayuda.